Terapia con oxígeno es el nombre de un tratamiento que entrega oxígeno complementario a pacientes que tienen enfermedades pulmonares u otras condiciones de salud que dañan la función pulmonar y reducen la cantidad de oxígeno que se transfiere dentro de la sangre.
La terapia de oxígeno se requiere cuando un paciente no está recibiendo suficiente oxígeno, por lo general a causa de una condición de salud o lesión. Algunas causas comunes de oxígeno insuficiente incluyen:
- Enfisema
- En este caso se cree que el oxígeno a largo plazo aumenta la supervivencia.
- Sarcoidosis
- Enfermedad pulmonar en fase terminal
- Otras condiciones pulmonares crónicas
- Algunas personas tienen una condición en la que sus niveles de oxígeno caen durante el sueño. Esto da como resultado síntomas de insomnio, pensamiento alterado, fatiga, e inquietud. Esta es una condición en la que se prescribe oxígeno.
- La terapia de oxígeno se prescribe principalmente cuando el nivel de oxígeno en la sangre es menor o igual a 55 mmHG o la saturación de oxígeno en la sangre arterial es menor al 88%.
La terapia de oxígeno es un procedimiento muy seguro. El factor de riesgo más grande es el riesgo de explosión, así que es importante mantener el suministro de oxígeno alejado de llamas abiertas. Además, fumar tabaco no es aceptable alrededor de pacientes que reciben oxígeno.
Existen requerimientos específicos que se deben cubrir antes que se pueda prescribir oxígeno. Su proveedor de cuidado de la salud puede necesitar revisar una muestra de sangre arterial en busca de concentración de oxígeno en ella. A esto se le llama un gas de sangre arterial.
Un proveedor de cuidado de la salud escribirá una prescripción de oxígeno según lo necesite. La prescripción incluirá cuánto oxígeno se requiere y cuándo administrarlo.
No se administra anestesia antes o durante de la terapia de oxígeno.
La terapia de oxígeno se administra más comúnmente vía una máscara en el rostro o un tubo de plástico, llamado cánula, éste se inserta dentro de las fosas nasales. También se puede administrar usando un catéter de oxígeno, el cual consiste de un tubo delgado colocado en el cuello para que el oxígeno se pueda transferir directamente a la tráquea. A esto se le llama terapia de oxígeno transtraqueal.
Los sistemas de oxígeno están disponibles en tres formas: concentradores, sistemas de gas comprimidos, y sistemas líquidos. Los concentradores son aparatos que se conectan en una toma de corriente eléctrica y empujan oxígeno del aire. Disponibles en una variedad de tamaños portátiles, los sistemas de gas comprimidos vienen en tanques cilíndricos de acero o aluminio. Los sistemas líquidos incluyen tanto un componente grande y estacionario, como un componente portátil para llevar oxígeno.
Después que se completa una sesión de terapia de oxígeno, el nivel de oxígeno sanguíneo caerá dentro de un lapso de unos cuantos minutos.
La cantidad de tiempo que necesitará seguir con la terapia de oxígeno depende de la causa de la función pulmonar dañada. Las personas con infecciones respiratorias pueden sólo necesitar terapia temporalmente, mientras que las personas con
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD)
pueden necesitar seguir con la terapia de oxígeno permanentemente.
La duración de tiempo para que se administre la terapia de oxígeno depende de la función pulmonar, pero puede durar desde unas cuantas horas hasta 15 horas o más al día.
El procedimiento es indoloro.
Si el contenedor de oxígeno está expuesto a una llama abierta, hay un riesgo de explosión.
La terapia de oxígeno no requiere una estancia en el hospital.
El pronóstico depende de la causa de la función pulmonar reducida. El pronóstico para personas con COPD es malo, mientras que el pronóstico para personas con enfermedades curables, como infecciones respiratorias, es bueno.
- Respiración rápida
- Pérdida de apetito
- Tinte gris/azul alrededor de los ojos, labios, y encías
- Dificultad para dormir
- Debilidad
- Falta de aliento
Último revisado Abril 2007 por Mujgan Jamil, MD
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