La hepatitis A
es una infección viral que ataca al hígado. El virus causa que el hígado se inflame, y se reduce la función hepática. El desecho que normalmente excreta el hígado se acumula en la sangre, y por lo general da como resultado
ictericia
.
La hepatitis A se transmite de persona a persona mediante el contacto con heces fecales. Usted puede contraer el virus de un niño infectado al cambiar un pañal, o al tener contacto sexual con una persona infectada. La hepatitis A también puede contaminar y contraerse a través de los alimentos y el agua.
El virus de hepatitis A es muy común en países en vías de desarrollo, pero también ocurre en los Estados Unidos.
Los síntomas de la hepatitis A incluyen:
- Ictericia
- Fatiga
- Dolor o malestar abdominal
- No tener apetito
- Náusea
- Dolor de cabeza, escalofríos
No hay tratamiento para la hepatitis A, pero hay cambios en el estilo de vida que pueden reducir los síntomas cuando éstos ocurren. Si usted sufre de fatiga, descanse mucho. Mantenga una dieta saludable y balanceada, y evite el alcohol.
En ocasiones, las personas con hepatitis A pueden requerir hospitalización. La infección rara vez puede ser mortal si la función hepática se reduce en gran medida.
La vacuna contra hepatitis A contiene una forma viva y debilitada del virus de la hepatitis A. Se administra como una inyección subcutánea en el brazo.
La vacuna contra hepatitis A se debe almacenar en un ambiente fresco, entre 35ºF y 47ºF, pero no se debe congelar.
También está disponible una vacuna combinada que protege tanto contra hepatitis A como hepatitis B.
Las siguientes personas deberían vacunarse:
- Niños de 12 meses de edad o mayores en áreas de alto riesgo
- Personas que viajan hacia áreas en las que es frecuente la hepatitis A
- Personas que practican sexo anal
- Consumidores de drogas
- Personas con enfermedades hepáticas crónicas
-
Personas con trastornos de coagulación sanguínea, como
hemofilia
- Niños que viven en áreas en las que es frecuente la hepatitis A
La vacuna contra hepatitis A se administra en una serie de dos inyecciones. Las personas que van a viajar deberían empezar su vacunación contra hepatitis A al menos un mes antes de su partida.
Existe un riesgo de reacción alérgica severa a la vacuna contra hepatitis A, con síntomas como dificultad para respirar, sarpullido cutáneo, latidos cardiacos rápidos, mareos, o sibilancia. Efectos secundarios moderados menos comunes incluyen:
- Dolor en el sitio de la inyección
- Dolor de cabeza
- Pérdida del apetito
- Fatiga
Las siguientes personas no deberían vacunarse:
- Niños menores de un año de edad
- Cualquier persona que ya haya tenido hepatitis A
- Cualquier persona que haya tenido previamente una reacción alérgica a la vacuna contra hepatitis A
- Cualquier persona que previamente haya tenido una reacción alérgica a algún componente de la vacuna contra hepatitis A (incluyendo alumbre o 2-fenoxietanol or neomicina)
- Cualquier persona que esté enferma en el momento en el que quiera recibir la vacuna debería esperar hasta que se haya recuperado
- Mujeres embarazadas
- Lávese las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de usar el baño o cambiar un pañal, para prevenir contraer la hepatitis A.
- La inmunoglobulina (proteínas usadas para combatir infecciones) administrada antes y después de la exposición viral es otra manera de prevenir y tratar la hepatitis A.
Si ocurriera un brote de hepatitis A originado por los alimentos, se identificaría la fuente del alimento contaminado y se eliminaría. En un brote de hepatitis A, la comunidad afectada debería recibir una vacuna para prevenir la propagación del virus.