La enfermedad neumocócica es una infección causada por la bacteria
Streptococcus pneumoniae
. Puede conllevar a
neumonía
, bacteremia (infección de la sangre),
infección del oído medio
, o
meningitis
.
Streptococcus pneumoniae
se transmite mediante el contacto con una persona que tenga la enfermedad neumocócica o que sea portadora de la bacteria en su garganta. Esto ocurre con más frecuencia a través de gotas respiratorias de la nariz o boca de alguien con la infección.
Esta infección es más común en bebés y niños pequeños, específicamente niños menores de dos años de edad, y quienes están en el grupo de cuidado infantil. También ocurre en quienes tienen ciertas enfermedades (p.e.,
enfermedad drepanocítica
,
infección por VIH
, y condiciones cardiacas o pulmonares crónicas). Estas personas tienen un riesgo más alto de contraer la enfermedad neumocócica. Además, los nativos de Alaska, americanos nativos, y afroamericanos, son más propensos que otros grupos étnicos a contraer la infección.
Se estima que
Streptococcus pneumoniae
es la causa anual, en niños menores de cinco años de edad, de 200 muertes, 700 casos de meningitis, 17,000 casos de bacteremia, y 4.9 millones de casos de infecciones del oído medio.
Los síntomas de meningitis incluyen:
- Fiebre elevada
- Dolor de cabeza
- Cuello rígido y adolorido
- Náusea y vómito
- Dificultad para mirar hacia luces brillantes
- Confusión
- Somnolencia
- En bebés, lentitud o inactividad, irritabilidad, vómito, y/o escasa alimentación
Los síntomas de neumonía incluyen:
- Escalofríos
- Fiebre
- Falta de aliento
- Dolor en el pecho que empeora al respirar profundamente
- Tos productiva
- En bebés y niños pequeños, fiebre, tos, respiración rápida, y/o sonidos guturales
Los síntomas de infección del oído medio incluyen:
- Dolor en el oído
- Tímpano rojo e inflamado
- Somnolencia
- Fiebre
- Irritabilidad
Los síntomas de bacteremia incluyen:
- Síntomas no específicos, incluyendo fiebre e irritabilidad
La enfermedad neumocócica se trata con antibióticos.
Existen dos tipos de vacunas neumocócicas: la vacuna neumocócica polisacárida (PPV) y la vacuna neumocócica conjugada (PCV). La PPV se recomienda para niños mayores y adultos, mientras que la PCV está aprobada para bebés y niños que empiezan a caminar.
Estas vacunas están hechas de bacterias de
Streptococcus pneumoniae
. Se administran mediante inyección debajo de la piel o dentro del músculo, por lo general en el brazo o muslo. Se deben almacenar en un refrigerador antes de su administración.
La PPV se recomienda para todos los adultos de 65 años de edad o mayores. También se recomienda para personas mayores de dos años de edad que tengan algunos problemas de salud (p.e., enfermedades cardiacas o pulmonares, enfermedad drepanocítica,
diabetes
,
alcoholismo
,
cirrosis
, filtración de líquido cefalorraquídeo,
enfermedad de Hodgkin
,
linfoma
,
leucemia
, insuficiencia renal,
mieloma múltiple
, síndrome nefrítico, infección por VIH o SIDA, bazo dañado, no tener bazo, y trasplante de órgano). Además, a las personas mayores de dos años de edad que estén tomando medicamentos que disminuyan la resistencia corporal a infecciones, incluyendo esteroides a largo plazo,
algunos medicamentos para el cáncer
, y
radioterapia
, se les aconseja recibir la PPV. Finalmente, los nativos de Alaska y algunas poblaciones de americanos nativos deberían recibir la vacuna.
La PCV se recomienda para niños menores de dos años de edad. Se toma en cuatro dosis, a los dos, cuatro, seis, y 12-15 meses. La PCV también se recomienda para niños entre 2 y 5 años de edad que todavía no han recibido la vacuna y están en alto riesgo de enfermedad neumocócica seria. Los niños en alto riesgo incluyen aquellos que toman medicamentos que afectan al sistema inmune o que tengan enfermedad drepanocítica; bazo o dañado, o que no tengan bazo; infección por VIH o SIDA; diabetes; cáncer; o enfermedad hepática, pulmonar, o cardiaca.
Finalmente, la PCV se debería considerar para todos los niños que tengan menos de tres años de edad, quienes sean nativos de Alaska, de ascendencia india americana, o afroamericana, o quienes asistan a grupos de guarderías. El número de dosis para estos niños depende de su edad.
La PPV es una vacuna muy segura. La mitad de las personas que reciben la vacuna tienen efectos secundarios leves, como enrojecimiento o dolor cerca del sitio de la inyección. Menos de 1% desarrollará fiebre, dolores musculares, o reacciones locales más severas. En casos poco comunes, han habido reportes de reacciones alérgicas severas y otros problemas serios, incluso la muerte. Sin embargo, desarrollar enfermedad neumocócica es mucho más probable que cause problemas serios que el recibir la vacuna.
Para la PCV, estudios han mostrado que aproximadamente el 25% de los bebés tienen enrojecimiento, sensibilidad, o inflamación alrededor del sitio de la inyección. Aproximadamente un tercio tiene una fiebre por encima de los 100.4ºF, y uno entre 50 tiene una fiebre más alta (más de 102.2 ºF). También han habido reportes de somnolencia y pérdida de apetito. Aunque no han habido reportes de reacciones serias a causa de PCV, todas las vacunas están asociadas con un riesgo muy pequeño de problemas serios, incluyendo reacciones alérgicas serias que pueden dar como resultado la muerte.
Debido a que no se ha estudiado la seguridad de la PPV en mujeres embarazadas, éstas deberían consultar a su médico antes de ser vacunadas.
Además, algunos niños no deberían recibir la PCV. Estos incluyen aquellos que han tenido una reacción alérgica de amenaza para la vida a una dosis previa de PCV, o quienes tienen una alergia severa a uno de los componentes de la vacuna.
Los niños que tienen enfermedades menores (p.e., un
resfriado
) pueden ser vacunados, pero quienes estén moderada o severamente enfermos deberían esperar hasta recuperarse para recibir la vacuna.
Evitar el contacto cercano con personas que tengan infecciones puede prevenir la enfermedad neumocócica. Además, lavarse las manos regularmente puede reducir su riesgo de infección.
En caso de un brote de enfermedad neumocócica, todas las personas que son aptas para la vacuna deberían recibirla. La clave para prevenir brotes está en que todas las personas que estén en riesgo de desarrollar enfermedad neumocócica severa reciban una vacunación.