La bronquiolitis es una enfermedad infantil que afecta a los pulmones. Ocurre cuando un virus entra al sistema respiratorio y causa que las pequeñas vías respiratorias en los pulmones se inflamen. Como resultado, se colecta un líquido espeso, llamado mucosa, en las vías respiratorias y dificulta que el aire fluya libremente en los pulmones. Normalmente, la infección desaparece después de 7-10 días. Algunos niños muestran síntomas muy leves, pero en otros, la enfermedad puede ser grave. Los niños mayores tienen menos riesgo, y si contraen bronquiolitis, no se enferman tanto como los niños más pequeños.
La bronquiolitis es causada por varios tipos de virus. Se contagia fácilmente de persona a persona de la misma manera que lo hace el resfriado común. A menudo esto sucede cuando se tosen o estornudan gotas de humedad al aire por una persona infectada y luego son respiradas por una persona no infectada.
Un factor de riesgo es aquello que incrementa sus probabilidades de contraer una enfermedad o padecimiento. La bronquiolitis puede afectar a cualquier persona, pero ataca con más frecuencia:
- A niños menores de dos años de edad, especialmente entre los tres y los seis meses
- Durante los meses de invierno
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Los niños que tienen mayor riesgo son quienes:
- Nunca fueron amamantados
- Nacieron prematuramente
- Están expuestos al humo del tabaco
- Con frecuencia están en grupos de niños (como en guarderías) o viven en condiciones atestadas
Los síntomas de la bronquiolitis ocurren en dos etapas.
Durante los primeros dos a tres días el niño probablemente tenga:
- Nariz que escurre o que está mal ventilada
- Fiebre ligera
- Durante los siguientes dos a tres días, los síntomas incrementan para incluir:
- Tos
- Ritmo acelerado de la respiración
- Dificultad para respirar
- Sibilancia (hacer un ruido que silba al respirar)
- Coloración azul de la piel, especialmente alrededor de los labios o de las uñas
Para diagnosticar bronquiolitis, el médico puede hacer uno o más de lo siguiente:
- Escuchar los pulmones del niño para revisar la respiración anormal, como un silbido
- En casos graves, tomar una radiografía torácica para revisar si hay inflamación de las vías respiratorias y señales de neumonía
- Recolectar una muestra de mucosa para detectar el virus que podría estar causando la infección
- Realizar una prueba de sangre para determinar el nivel de oxígeno en la sangre
No hay medicamentos para tratar las infecciones virales. Por lo general, la bronquiolitis desaparece por sí sola después de una semana o diez días. Hay varias maneras para hacer que el niño esté más cómodo mientras está experimentando los síntomas:
- Haga que el niño beba líquidos
- Use un vaporizador en la habitación
- Cuando el niño esté tosiendo o teniendo dificultad para respirar, empañe el baño usando agua caliente de la regadera y siéntese ahí con él
- Use acetaminofeno (nombres de marca son Tylenol o Tylenol para Niños o Bebés) si hay fiebre presente
En casos severos, puede ser necesario tratamiento médico. El doctor revisará si hay deshidratación (pérdida excesiva de agua en el cuerpo) y neumonía, y se asegurará que el niño tenga suficiente oxígeno. Algunas veces, el médico prescribirá medicina para la tos. Llame al médico si el niño:
- Está vomitando y no puede retener los líquidos
- Está respirando muy rápido (más de 40 respiraciones en un minuto)
- Tiene la piel azulada, especialmente alrededor de los labios o en las puntas de los dedos
- Se tiene que enderezar para respirar
- Nació prematuramente o tiene un historial de enfermedad cardiaca
- Está deshidratado
Dado que la bronquiolitis se contagia fácilmente de persona a persona, los niños deberían mantenerse en casa hasta que estén bien para prevenir contagiar la infección a los demás. No hay vacuna para prevenir la bronquiolitis. Sin embargo, hay un medicamento para aminorar el riesgo de infección por virus sincitial respiratorio (RSV), un virus que causa más de la mitad de todos los casos de bronquiolitis. Por lo general, este medicamento se administra a bebés en alto riesgo.
Los hábitos de lavarse bien las manos pueden ayudar a prevenir el contagio de la bronquiolitis, especialmente antes de tocar a un bebé o después de estar en contacto con uno que esté infectado.
Último revisado Octubre 2005 por Steven Bratman, MD
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