La pleuresía es una inflamación de la pleura, la membrana de doble capa que rodea cada pulmón y la caja torácica. La pleura de doble capa protege y lubrica la superficie de los pulmones mientras se inflan y desinflan dentro de la caja torácica. Una pleura saludable tiene un espacio delgado y lleno de líquido entre las dos capas que les permite deslizarse gentilmente de uno a otro. Cuando las capas se inflaman, las superficies enfermas se frotan dolorosamente. Esto causa un sonido característico llamado "roce".
Los casos de pleuresía son definidos como el tener una efusión pleural o como estar reseco. La efusión pleural, una acumulación del líquido en el espacio pleural, es más común y es esencialmente un efecto secundario de varias enfermedades o traumas. La pleuresía reseca se refiere a los casos donde no existe líquido acumulado. La efusión pleural es menos dolorosa debido a que el líquido fuerza algo de separación de las membranas. Sin embargo, el líquido presiona los pulmones lo que puede causar insuficiencia respiratoria e inclusive un colapso pulmonar.
La pleuresía es una enfermedad potencialmente seria que puede tener efectos a largo plazo. Entre más pronto busque atención médica, más favorable será el resultado. Contacte a su médico si usted cree que puede tener pleuresía.
Existen varias causas tanto para la pleuresía aguda como la crónica
Los siguientes factores de riesgo incrementan sus probabilidades de desarrollar pleuresía. Si usted tiene cualquiera de estos factores de riesgo, dígaselo a su médico.
- Infección, lesión o tumor
- Una enfermedad pulmonar subyacente, como la neumonía, tuberculosis, abscesos pulmonares o la influenza
- Estas son las causas más comunes, sin embargo, la pleuresía puede ocurrir espontáneamente.
Si usted experimenta cualquiera de estos síntomas no asuma que se deben a la pleuresía. Estos síntomas pueden ser causado por otras condiciones de salud menos serias. Si usted experimenta cualquiera de ellos, vea a su médico.
- Dolor agudo y punzante en el costado y en la parte baja del pecho
- Dolor a lo largo de los hombros, cuello y abdomen
- Dolor que se agrava durante cualquier movimiento del pecho, como al respirar y toser
- Tos seca
- Debilidad
- Dolor de cabeza
- Pérdida del apetito
- Escalofríos
- Fiebre
- Pulso acelerado
Su doctor le preguntará acerca de sus síntomas e historial médico y le realizará un examen físico. El dolor distintivo asociado con la pleuresía puede ser suficiente para diagnosticar la enfermedad. El doctor utilizará un estetoscopio para escuchar los sonidos anormales del pecho, como un roce. El siguiente paso es determinar la enfermedad que causó la pleuresía. Las pruebas pueden incluir lo siguiente.
Hable con su médico acerca del mejor plan de tratamiento para usted. Las opciones de tratamiento incluyen lo siguiente:
Control del dolor
Los analgésicos y medicamentos antiinflamatorios, como el acetaminofeno, ibuprofeno y la indometacina, se utilizan para tratar el dolor. Algunos pacientes pueden reducir su dolor al recostarse sobre el costado adolorido. El médico puede prescribirle un jarabe para la tos con base de codeína para tratar la tos dolorosa.
Tratar la fuente de la infección
Si la pleuresía es el resultado de una infección bacteriana, el médico puede prescribirle antibióticos. Si la pleuresía resulta de una infección viral, el tratamiento simplemente es dejar que siga su curso.
Para ayudarle a reducir sus probabilidades de adquirir pleuresía, tome las siguientes medidas:
- Busque atención médica oportuna para las enfermedades que puedan causar pleuresía.
- Considere el vacunarse contra la neumonía, especialmente si usted es una persona mayor, tiene una enfermedad crónica o inmunidad debilitada.