
Durante mucho tiempo se ha sabido que ciertas enfermedades tienden a venir de familia, y de hecho, la mayor parte de nuestro entendimiento de la enfermedad mental proviene de estudios de la familia, adopción y de gemelos. Actualmente, los investigadores han descubierto un gen que puede duplicar el riesgo de
depresión
, otro que puede aumentar el riesgo de
esquizofrenia
y otros que pueden desempeñar un papel para aumentar el riesgo de
trastorno bipolar
.
Cada año un cálculo de 9.5% de adultos estadounidenses padecen de depresión, experiencia de síntomas de tristeza, vacío o desesperanza que interfieren con sus vidas. Una pregunta que los científicos han estado tratando de responder es la razón por la cual algunas personas se deprimen como reacción a los tipos de estrés de la vida mientras que otras no lo hacen.
Un estudio conducido por Avshalom Caspi M.D. del King's College London, arroja un poco de luz sobre está pregunta. En su estudio, Caspi y sus colegas observaron a 847 neozelandeses en cinco años y registraron su reacción a diferentes factores de estrés en sus vidas. Los factores de estrés incluían aspectos como pérdida del empleo, muerte de un ser querido, relaciones terminadas o enfermedad prolongada. Lo que encontraron fue que era más probable que los participantes con una versión corta de un gen particular se deprimieran cuando se enfrentaran a eventos estresantes de la vida que aquellos que tenían una versión larga del mismo gen. Específicamente, el 43% de las personas con la forma corta del gen desarrolló depresión, en contraste con el 17% de aquellas con la forma larga. Los hallazgos sugieren una vulnerabilidad genética a la depresión cuando ciertos factores ambientales de estrés activan el gen.
El vínculo familiar con la esquizofrenia se encuentra bien establecido, pero se ha demostrado que eliminar el riesgo de un gen específico es difícil. Por ejemplo, cada uno de nosotros heredamos copias del gen COMT (catecol-O-metiltransferasa), una de cada padre. Existen dos tipos posibles de COMT: El tipo
val
(tipo corto del aminoácido valina) y el tipo
met
(tipo corto del aminoácido metionina). Las investigaciones sugieren que el tipo
val
puede aumentar la susceptibilidad a la esquizofrenia al reducir la actividad de dopamina.
Un estudio realizado por Michael Eagan M.D. y sus colegas examinaron la memoria funcional de 181 pacientes esquizofrénicos, 219 de sus hermanos sanos y 75 controles. Los investigadores encontraron que las personas que tenían dos copias del gen de tipo
val
se desempeñaron peor que aquellas con sólo una copia y aquellas con el gen de tipo
met
se desempeñaron mejor que todas. Lo que esto sugiere es que el gen COMT de tipo
val
puede aumentar la susceptibilidad de una persona a la esquizofrenia.
El trastorno bipolar, algunas veces también llamado psicosis maníaco-depresiva, es una enfermedad que causa cambios extremos de estado de ánimo desde depresión hasta manía con un estado combinado. Aunque estudios de familia y de gemelos han mostrado que el trastorno bipolar puede ser heredado, todavía no se ha señalado un gen particular. De hecho, las evidencias sugieren que el trastorno bipolar es afectado por la presencia y la interacción de muchos genes.
En un estudio, Alessandro Rotondo M.D. y sus colegas analizaron a 111 personas con trastorno bipolar, 49 de las cuales también padecían de trastorno de pánico, y a 127 personas sin antecedentes de trastornos psiquiátricos. Cuando se comparó el ADN de todos los participantes, los investigadores encontraron que aquellos con trastorno bipolar tenían una frecuencia significativamente más alta de COMT y genes cortos 5-HTT. Estos hallazgos sugieren que los genes pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona al trastorno bipolar.
Pese al aumento en el número de exámenes genéticos disponibles, todavía no existen exámenes genéticos para la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Los exámenes genéticos también causan preocupaciones entre muchas personas, particularmente en el área de la privacidad. Por lo tanto, cuando se desarrollen exámenes nuevos, las personas que elijan ser analizadas deben sopesar los beneficios en relación con los riesgos de averiguar qué contienen sus genes.
Por emocionantes que estos descubrimientos pudieran ser, los investigadores están prontos a observar que la enfermedad mental, al igual que otras enfermedades, es una ecuación de incógnitas, siendo la genética la única variable. Por ejemplo, aunque sus genes podrían aumentar su riesgo de una enfermedad, otros factores, tales como las exposiciones a toxinas, bacterias y virus durante el desarrollo fetal y en adelante, el estado nutricional, el estrés, el trauma emocional y un antecedente de otras enfermedades médicas también pueden desempeñar un papel.