
Mudarse de casa, pasar muchas horas estudiando, hacer nuevos amigos, establecer su propio horario - éstas son las realidades que surgen al convertirse en un estudiante universitario. Y son parte de la razón por la cual muchos de los 19 millones de adultos estadounidenses que experimentan
depresión
serán estudiantes universitarios el año próximo. De hecho, las investigaciones indican que el 30% de los estudiantes universitarios de primer año reporta sentirse abrumados por la vida universitaria y 40% reporta buscar ayuda de su centro de orientación estudiantil. Si no se trata, la depresión puede causar trastornos alimenticios, abuso de alcohol y drogas e incluso suicidio.
La depresión puede ser desencadenada por cualquier cambio de vida estresante - incluso si es un cambio que elige asumir, como la universidad. Para muchos adultos jóvenes, la universidad es el primer cambio de vida principal que hayan experimentado. Los estudiantes universitarios se encuentran en una fase de transición de la vida, enfrentando problemas tales como:
- Nuevos arreglos de vida
- Necesidad de supervisar el horario de uno mismo y de atender las necesidades propias (horarios para comer, lavar la ropa, dormir y trabajar)
- Presión académica
- Nuevas responsabilidades financieras
- Cambios en las relaciones con la familia y los amigos
- Presiones en aumento debido a las relaciones nuevas, tanto platónicas como románticas
- Aumento de la consciencia de identidad sexual
- Preocupaciones sobre la vida después de la graduación
¿De qué formas puede enfrentar los cambios que surgen con ser un estudiante universitario? ¿Cómo puede diferenciar entre la tristeza normal o la nostalgia y la depresión? ¿Qué debe hacer si cree estar deprimido? ¿Cómo se trata la depresión? Esto es lo que necesita saber.
Si usted o alguien a quien conoce se encuentra en problemas para adaptarse al estrés y a los cambios que surgen con la vida universitaria, a continuación se presentan algunos consejos de la National Mental Health Association para enfrentarse a ellos:
- Planee cuidadosamente su día. Establezca como prioridades su trabajo y sus responsabilidades para darle un mejor sentido de control sobre su vida.
- Apéguese a un horario para dormir y trabajar. En lugar de esperar hasta que llegue la noche para hacer todo su trabajo, hágalo más temprano y duerma siete u ocho horas que necesita cada noche para evitar la fatiga, la cual puede desencadenar la depresión.
- Participe en actividades extracurriculares. Intégrese al periódico escolar, a una fraternidad o a un club femenino de estudiantes, o participe en los programas deportivos y teatrales que su universidad ofrece. Si se involucra en una actividad que le interese, es probable que conozca a nuevas personas y tenga un grato respiro de las clases y la tareas.
- Consiga apoyo de otras personas. Comparta sus sentimientos con un compañero de habitación o un amigo. Esto le ayudará a darse cuanta de que no está solo en sus emociones, lo cual reduce la sensación de soledad.
- Pruebe técnicas de relajación. Medite, respire profundo, tome baños tibios, tome paseos largos o haga algo de ejercicio. Cualquier técnica de relajación que disfrute puede ayudar a disminuir sus sentimientos de estrés y malestar.
- Reserve tiempo para usted mismo. Incluso si es sólo por 15 minutos, un poco de tiempo estando solo puede vigorizar y proporcionarle una sensación de propósito y control sobre su vida.
¿Cómo sabe si está deprimido? La depresión es más que sólo un estado de ánimo de tristeza pasajero. Es una enfermedad que, si no se trata, puede durar por semanas, meses o incluso años. Según el National Institute of Mental Health, los siguientes síntomas pueden representar indicios de depresión:
- Un estado de ánimo triste, ansioso y/o vacío persistente
- Sensaciones de desesperanza, pesimismo, culpabilidad, falta de valor y/o impotencia.
- Pérdida de interés en pasatiempos que solía disfrutar
- Fatiga o falta de energía
- Problemas de concentración, memoria y/o toma de decisiones
- Insomnio, despertar en la madrugada o dormir demasiado
- Cambios en el apetito y/o el peso
- Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
- Inquietud y/o irritabilidad
- Dolores de cabeza, trastornos digestivos y/o dolor crónico que no responden a tratamiento médico
Si le preocupa estar deprimido, una de las medidas más importantes que puede tomar es buscar tratamiento. Tratar la depresión puede ayudarle a disfrutar de sus años universitarios.
Hable con su médico de cabecera o visite el centro de salud u orientación estudiantil. Un médico puede evaluar sus síntomas y, si es necesario, lo puede mandar con un especialista en salud mental.
Existen muchas formas de terapia disponibles para el tratamiento de la depresión, incluyendo orientación psicológica, medicamentos o una combinación de ambas. Los medicamentos pueden aliviar sus síntomas casi de inmediato y la orientación psicológica puede ayudarle a aprender a enfrentar sus problemas en la vida.
Algunos estudiantes experimentan una depresión tan severa que empiezan a tener pensamientos suicidas. Si esto le sucede, es una emergencia verdadera y debe buscar ayuda inmediata de su servicio de salud, servicio de orientación universitarios o del departamento de emergencias del hospital más cercano. Asegúrese de que sus amigos, el personal de vestíbulo de residencia y los miembros de su familia sepan cómo se siente, para que pueda obtener el mejor apoyo posible. Y trate de recordar que la depresión es una enfermedad que puede ser controlada. Usted puede obtener ayuda y puede sentirse mejor.
Recuerde, aunque la universidad puede ser un período difícil, es una oportunidad para que se desarrolle y cambie para mejorar - tanto personal como profesionalmente. No permita que la depresión eclipse su experiencia universitaria.
Por Favor Note:
El 22 de marzo del 2004, la Food and Drug Administration (FDA) publicó un Public Health Advisory que previene a los doctores, pacientes, familiares y encargados de pacientes con depresión para que observen de cerca tanto a adultos como a niños que reciben ciertos medicamentos antidepresivos. La FDA está preocupada acerca de la posibilidad de que la depresión empeore y/o la emergencia de pensamientos suicidas, especialmente entre los niños y adolescentes al principio del tratamiento, o cuando existe un incremento o reducción de la dosis. Los medicamentos que le preocupan -principalmente SSRI (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) - son Prozac (fluoxetina), Zoloft (sertralina), Paxil (paroxetina), Luvox (flovoxamina), Celexa (citalopram); Lexapro (escitalopram), Wellbutrin (bupropion), Effexor (velafaxina), Serzone (nefazodona) y Remeron (mirtazapina). De estos, sólo el Prozac (fluoxetina) ha sido aprobado para usarse en niños y adolescentes para el tratamiento de un trastorno depresivo mayor. El Prozac (fluoxetina), Zoloft (sertralina) y Luvox (fluvoxamina) son aprobados para su uso en niños y adolescentes para el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo. Para mayor información, por favor visite
http://www.fda.gov/cder/drug/antidepressants