Algunas enfermedades son más comunes en unas razas que en otras. Por ejemplo, los afroamericanos son más propensos a la diabetes y al cáncer de próstata que los caucásicos. Sin embargo, la osteoporosis se presenta en las mujeres estadounidenses de origen asiático y en las caucásicas con mayor frecuencia que en las afroamericanas. Y datos recientes sugieren que el mal de Parkinson es más común en los hispanos que en otros grupos étnicos.
Científicos, doctores e incluso filósofos han tratado de descifrar por qué ciertas enfermedades atacan con más fuerza a ciertos grupos étnicos que a otros. Usualmente, la cuestión se plantea como lo innato versus lo adquirido, o la herencia versus el ambiente. Pero hasta ahora, no sabemos cuál desempeña un papel más importante.
Georgia Dunston, PhD, médico en genética y directora del National Human Genome Center en la Howard University enfoca el problema de lo innato versus lo adquirido un poco de manera diferente. Al observar las similitudes en un grupo étnico o raza, ella no trata de separar la genética del ambiente. Por el contrario dice, "Estamos viendo la
interacción
entre variación genética y el ambiente".
Para entender cómo interactúan los genes y el ambiente, necesitamos entender un poco acerca de la teoría de la evolución genética. Durante la historia de la humanidad, los genes se transmiten de generación en generación. Pero no terminamos exactamente con los mismos genes que nuestros padres o abuelos. Los genes de ambos padres se mezclan para cada nuevo bebé. Se forman nuevas combinaciones y algunas veces cambian los genes, o varían, para producir genes nuevos que no se encuentran ni en la madre ni en el padre. Si la nueva variación genética es útil para el bebé en su ambiente, puede ser que ese bebé sea más sano o que viva más tiempo.
Para un ejemplo sencillo de la interacción entre genes y el ambiente, analicemos la
anemia drepanocítica
. La anemia drepanocítica es una enfermedad de la sangre observada principalmente en los afroamericanos y en algunas otras poblaciones. En esta enfermedad, algunos glóbulos rojos tienen forma irregular. Esas células no pueden desplazarse libremente por el cuerpo.
Resulta que hay un cambio particular en el gen que regula la forma de los glóbulos rojos en la raíz de la anemia drepanocítica. Los científicos creen que este cambio de gen surgió hace miles de años en personas que vivieron en zonas como África que estaban plagadas por la enfermedad
malaria
. Las personas que tienen una copia de este gen nuevo en realidad sobrevivieron a la malaria mejor que las personas que no tenían este gen. Los individuos que sobrevivieron después transmitieron este gen modificado a sus hijos y a los hijos de sus hijos.
Este gen siguió transmitiéndose de generación en generación de africanos y después a los afroamericanos a medida que las poblaciones africanas arribaron a Norteamérica, estableciendo la etapa genética para el desarrollo de la anemia drepanocítica en personas que heredaron dos copias del gen.
Mientras que un cambio en tan sólo un gen provoca la anemia drepanocítica, la mayoría de enfermedades crónicas son el resultado de muchos genes interactuando con muchas influencias ambientales. Tales influencias pueden incluir:
- químicos en el ambiente
- situaciones de la vida
- distintos alimentos que ingerimos
Incluso las percepciones psicológicas y los estresantes podrían ser importantes al fomentar la enfermedad en personas con ciertos genes, dice Dunston. Tratar de separar el impacto de cada cambio genético de cada factor ambiental puede ser muy complicado.
Con el tiempo, las variaciones genéticas que pueden ayudar a los individuos a sobrevivir mejor en un ambiente particular se generalizaron en la población. Entonces, si dicha población se casa entre sí, como lo hacen la mayoría de razas o procedencias étnicas, esos genes permanecen dentro de esa raza. Pero si el ambiente en el que viven cambia, las variaciones genéticas que fueron útiles en un ambiente podrían no serlo en otro. En situaciones nuevas, algunos cambios genéticos podrían incluso elevar el riesgo de contraer otra enfermedad.
El sólo tener un gen modificado transmitido en una población no significa que cada persona de esa población se enfermará. Para la mayoría de enfermedades, el ambiente actual en que vive una persona todavía influye si se enfermará. Incluso con la anemia drepanocítica, el ambiente sigue jugando un papel. Puede ser que una persona con anemia drepanocítica se sienta bien hasta que se encuentre en una situación rara como deshidratarse o estar en temperaturas extremadamente frías o calientes. Entonces podrían enfermarse gravemente. Así que, básicamente, mientras que nuestros genes nos ponen en riesgo, nuestro ambiente influye en nuestra salud o enfermedad.
El nuevo campo de la genómica estudia cómo funcionan nuestros genes en conjunto. Dunston y otros científicos esperan que la investigación futura en genómica continuará descifrando por qué distintas poblaciones de personas algunas veces contraen enfermedades en distintos índices. Los estudios de genómica de familias y poblaciones étnicas en particular, deben proporcionar más respuestas. De hecho, Los investigadores de Howard University actualmente están estudiando las variaciones genómicas y la información ambiental de las familias afroamericanas para ayudar a trazar sus riesgos genéticos de padecer
cáncer de próstata
y
diabetes
.
Resumiendo, la genética y el ambiente,
ambas
tienen un impacto en el porqué ciertas personas son más propensas a ciertas enfermedades en lugar de otras. Esperamos que la investigación futura proporcione más información sobre nuestros genes, nuestros ambientes y sobre cómo podemos seguir tan sanos como sea posible.