
La diabetes tipo 2
representa el 90% de la diabetes en adultos y ha triplicado su frecuencia en los últimos 30 años, así que actualmente afecta al 6.5% de la población estadounidense. Incluso más preocupante es que a partir de la década de 1990, la permanencia de la diabetes tipo 2 entre los niños también se ha incrementado drásticamente. Debido a que la obesidad en todas las edades es el factor de riesgo individual más importante para la diabetes tipo 2, la mayoría de los expertos atribuyen este drástico aumento a un mundo en el cual los niños comen demasiado alimento y hacen muy poco ejercicio.
La diabetes se desarrolla cuando el cuerpo pierde su habilidad de utilizar la glucosa, un azúcar que el cuerpo extrae de los carbohidratos. Bajo circunstancias normales, los niveles elevados de glucosa en la sangre causan que el páncreas produzca la hormona insulina. La insulina permite que la glucosa en la sangre entre a las células del cuerpo y sea convertida en energía.
En la diabetes tipo 2 las células del cuerpo se vuelven progresivamente menos sensibles a la insulina y por lo tanto se requieren cantidades muy grandes para el control de la glucosa. Desafortunadamente, el páncreas no puede mantener este elevado nivel de producción de insulina indefinidamente y eventualmente el cuerpo pierde la habilidad de producir la insulina que éste necesita. En este punto se eleva el azúcar de la sangre y una prueba de sangre generalmente indicará diabetes tipo 2. A pesar de estos altos niveles de azúcar, los síntomas de la diabetes pueden, ya sea estar ausentes o ser tan leves que escapan a la atención.
En contraste, la
diabetes tipo 1
, ocurre después de que el páncreas ha sido severamente dañado por el sistema inmunológico del cuerpo. El páncreas dañado ya no puede producir cantidades adecuadas de insulina. Por lo tanto, en vez de los altos niveles de insulina y la resistencia a la insulina vistos en la diabetes tipo 2, en la diabetes tipo 1 se presentan muy bajos niveles de insulina. Como resultado, una súbita enfermedad seria que requiere tratamiento de insulina de emergencia es bastante común en la diabetes tipo 1.
La obesidad es la principal causa en la mayoría de los casos de diabetes tipo 2 debido a que los tejidos de las personas con exceso de peso frecuentemente llegan a ser resistentes a la insulina. Debido a que la actividad física mejora la sensibilidad de los tejidos a la insulina, las personas físicamente inactivas también tienen tejidos que son más resistentes a la insulina.
Los efectos a corto plazo de la diabetes tipo 2 incluyen:
- micción frecuente
- aumento de la sed
- pérdida de peso
- fatiga
Los efectos a largo plazo de la diabetes tipo 2 incluyen:
- Enfermedad ocular y pérdida de visión (retinopatía)
- Enfermedad renal
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Enfermedad cardiaca y problemas circulatorios incluyendo
apoplejía
- Daño a los nervios (neuropatía)
- El daño a la piel y al hueso puede causar una amputación de la extremidad
- Reducción en la expectativa de vida
De acuerdo a la American Diabetes Association (ADA), los médicos deben revisar a los niños para detectar la diabetes si estos tienen un sobrepeso significativo y tienen otros dos factores de riesgo. La revisión debe empezar a la edad de 10 años o en la pubertad, lo que venga primero y ser repetida cada dos años, los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 incluyen:
- Historial familiar: Un pariente cercano con diabetes tipo 2
- Origen Étnico: Afroamericanos, Hispanos/Latinos, Asiáticos Americanos, Americanos Nativos y descendientes de Isleños del Pacífico.
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Signos de insulina y padecimientos asociados con la resistencia a la insulina:
- Engrosamiento y oscurecimiento de la piel en la parte trasera del cuello o bajo los brazos (acantosis nigricans)
- Agrandamiento del tamaño abdominal (obesidad central)
- Trastornos del colesterol
- Presión arterial alta (hipertensión)
- Síndrome ovárico poliquístico (periodos irregulares asociados con la obesidad)
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Tener una madre que tuvo diabetes durante el embarazo (
diabetes gestacional
)
Si la diabetes es detectada por un elevado nivel de azúcar en la orina, se debe realizar un examen de sangre para confirmar el diagnóstico. La prueba más comúnmente usada es la glucosa plasmática en ayunas, éste es un examen de sangre realizado después de que una persona ha ayunado por ocho horas. Un nivel de glucosa plasmática en ayunas (azúcar sanguíneo) de 126 o más grande en dos ocasiones separadas es un diagnóstico de diabetes.
Controlar sus niveles de azúcar en la sangre requiere de cambios mayores en el estilo de vida de los niños. Para tener éxito, los niños necesitan supervisión y apoyo de los adultos. La familia entera debe trabajar como un equipo de diabetes (doctor, enfermera, trabajadora social, dietista y consejero de ejercicios) para desarrollar un estilo de vida saludable.
Los niños que viven con diabetes tipo 2 necesitan estrategias diarias para mantener los niveles de azúcar sanguíneo normales. Estas incluyen:
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Planear comidas saludables
- Eliminar los refrescos regulares, limitar los carbohidratos y el jugo de fruta y comer granos enteros y verduras.
- Contar los gramos de carbohidratos y leer las etiquetas de los alimentos.
- Proponerse perder del 5 al 7% del peso corporal.
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Incrementar la actividad física
- Hacer ejercicio moderadamente al menos 30 minutos, cinco veces a la semana. Incrementar el ritmo cardiaco por medio de caminar con vivacidad, andar en bicicleta, nadar, bailar, etc.
- Cuando suministre insulina, haga un plan para periodos de bajo azúcar sanguíneo y lleve glucosa de acción inmediata o carbohidratos.
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Dando seguimiento y tomando medicamentos
- Si es indicado por su médico, revise el azúcar sanguíneo dos o más veces al día. Esto involucra pinchar el dedo o el brazo y aplicar una gota de sangre a un medidor con una tira sensible a la glucosa.
- Hacerse exámenes regulares de ojos y de pies para detectar y tratar de forma temprana problemas de visión y circulatorios.
- Dar seguimiento a la presión arterial y a los niveles de colesterol.
- Tomar medicamentos y/o inyecciones de insulina tal como se recetan para controlar el azúcar en la sangre, presión arterial y colesterol. La metformina (un medicamento oral que disminuye la cantidad de insulina que el cuerpo tiene que fabricar) es aprobada para niños de diez años en adelante.
Las medidas preventivas primarias para la diabetes tipo 2 son mantener un peso saludable y hacer ejercicio regular. Un estudio a nivel nacional mostró que la dieta y el ejercicio redujeron el riesgo de desarrollar diabetes por un 58%.
Los padres, maestros y médicos deben exhortar a los niños a alimentarse con comidas más pequeñas con menos carbohidratos y llegar a ser más activos físicamente. Un dieta con una ingesta de calorías adecuada para la edad y cinco o más bocadillos diarios de frutas y verduras son ideales para la prevención de la diabetes. El ejercicio vigoroso diario también debe ser exhortado ya sea en la escuela o después de ésta
Para ayudar a las familias a reducir sus riesgos y controlar sus padecimientos, el Diabetes Prevention Program proporciona el programa "Small Steps, Big Rewards: Your Game Plan for Preventing Type 2 Diabetes." Asimismo, la American Diabetes Association y otras organizaciones están promoviendo la conciencia sobre la diabetes entre los médicos, educadores y grupos comunitarios. A medida que más personas lleguen a estar conscientes de los factores de riesgo para la diabetes tipo 2, más niños se beneficiarán de un estilo de vida más saludable.