Músculos tensos, una sensación de impedir el peligro, la preocupación y el
insomnio
- todos experimentamos ansiedad de vez en cuando, especialmente durante situaciones estresantes. Pero diversos estudios sugieren que la ansiedad podría ser mucho más común y crónica entre los niños y adultos hoy que en décadas previas. Muchas personas suelen sentirse ansiosas y permanecer inconscientes de su significado e implicaciones.
La ansiedad
es un estado de aprensión, tensión e intranquilidad en respuesta a una amenaza percibida. Está marcada por un número de síntomas psicológicos y físicos. La ansiedad se considera normal cuando es temporal durante una situación estresante o incierta. No obstante, los períodos prolongados, intensos o inapropiados de ansiedad podrían indicar un trastorno de ansiedad.
La ansiedad no sólo causa incomodidad al enfermo, sino, cuando se prolonga, podría causar un decremento significativo en la calidad de vida y perturbar el funcionamiento diario, la productividad y las relaciones. De acuerdo a la American Psychological Association, la ansiedad prolongada también podría incrementar el riesgo de desarrollar una o más de las siguientes enfermedades:
Se esperaría que, conforme se incrementen las tasas de ansiedad, así lo hará el número de personas con enfermedades de salud precedidas por ansiedad. De acuerdo a Jean Twenge, PhD, de la Case Western Reserve University, esto es especialmente cierto para la depresión, la cual está estrechamente vinculada a la ansiedad.
Twenge dirigió dos análisis publicados en la edición de diciembre de 2000 del
Journal of Personality and Social Psychology
, que examinó los cambios en la ansiedad de rasgo entre los estudiantes universitarios y los niños por más de un período de 41 años. La ansiedad de rasgo se refiere a las diferencias individuales relativamente estables en la propensión a la ansiedad mientras la ansiedad de estado es una emoción temporal debida a una situación particular.
El primer análisis observó las puntuaciones de ansiedad de 170 estudios de los estudiantes universitarios estadounidenses (representando 40,192 estudiantes) dirigidos entre 1952 y 1993. La ansiedad fue medida usando la Taylor Manifest Anxiety Scale (TMAS), el Eysenck Personality Inventory (EPI), el Eysenck Personality Questionnaire (EPQ) y el State-Trait Anxiety Inventory (STAI). Los resultados mostraron incrementos significativos y constantes en la ansiedad entre los estudiantes universitarios con el tiempo.
TMAS
En la medida de puntuación TMAS de ansiedad desde 1952 hasta 1967, las puntuaciones de los hombres se elevaron desde 12.88 hasta 15.84 y las puntuaciones de las mujeres desde 14.30 hasta 18.17.
EPI
En la medida de puntuación EPI de ansiedad desde 1968 hasta 1993, las puntuaciones de los hombres se elevaron desde 8.75 hasta 10.05 y las puntuaciones de las mujeres se elevaron desde 9.78 hasta 11.91.
EPQ
En la medida de puntuación EPQ de ansiedad desde 1968 hasta 1993, las puntuaciones de los hombres se elevaron desde 9.06 hasta 12.29 y las puntuaciones de las mujeres desde 11.48 hasta 14.06.
STAI
En la medida de puntuación STAI de ansiedad desde 1968 hasta 1993, las puntuaciones de los hombres se elevaron desde 36.37 hasta 40.73 y las puntuaciones de las mujeres desde 37.94 hasta 41.92.
El segundo análisis observó 99 estudios de 6,600 muchachos y 5,456 muchachas desde nueve hasta 17 años de edad. Los estudios tuvieron lugar entre 1954 y 1981, con un estudio teniendo lugar en 1988. La ansiedad fue medida usando la escala Children's Manifest Anxiety (CMAS).
Desde 1954 hasta 1981, las puntuaciones CMAS de los muchachos se incrementaron desde 14.94 hasta 19.91 y las puntuaciones CMAS de las muchachas se incrementaron desde 16.32 hasta 22.46. En muestras mezcladas por género, que incluyen más muestras después de 1970, las puntuaciones CMAS se incrementaron incluso más desde 15.08 hasta 22.42 desde 1954 hasta 1981.
Al igual que con los estudiantes universitarios, los niños mostraron un incremento significativo y constante en la ansiedad con el paso del tiempo. Los estudios también encontraron que los niños de escuela típicos durante la década de 1980 reportaron más ansiedad de la reportada por los pacientes psiquiátricos infantiles durante la década de 1950.
¿Por qué el incremento en la ansiedad? Ambos análisis encontraron que los niveles de ansiedad están asociados con la relación social baja y la amenaza ambiental alta. Durante el período de estudio, la relación social baja estuvo vinculada a las mayores tasas de divorcios, más gente viviendo sola y a un declive en la confianza en otras personas.
Las amenazas ambientales se incrementaron durante el período de estudio, incluyendo crimen violento, preocupaciones sobre la guerra nuclear y miedo a las enfermedades como el
SIDA.
La cobertura de medios incrementada también fue citada como una fuente de la percepción incrementada de la amenaza ambiental.
Ya que el estudio terminó en 1993, algunas de las amenazas como las tasas de delincuencia, han declinado. No obstante, la relación social declinante continúa siendo un problema y nuevas amenazas ambientales como el terrorismo, las tragedias económicas y los despidos están yendo a la alza actualmente.
La ansiedad crónica ha sido vinculada a un número de fuentes, incluyendo la biología y la dinámica familiar, así como la enajenación y las amenazas ambientales. Aunque muchas de estas fuentes están lejos de control, pueden tomarse pasos específicos para ayudar a prevenir o tratar la ansiedad. Estos incluyen:
- Ver a su doctor para descartar o tratar cualquier causa subyacente de la ansiedad
- Recibir psicoterapia individual o grupal
- Tomar medicamentos para reducir los síntomas de la ansiedad
- Incrementar su apoyo social
- Mejorar las relaciones y construir la confianza - por ejemplo, asistiendo a asesorías de pareja
- Desarrollar su fe espiritual
- Limitar su exposición a la programación de los medios inductores de ansiedad