Con docenas de celebridades atractivas tratando de vender sus poderes de escultura de brazos y abdomen y sus capacidades de reducción de estrés, no es una sorpresa que el yoga haya tenido una oleada mayor de popularidad. Seguro, el yoga ha existido por miles de años - pero aquí en los Estados Unidos nunca ha estado tan vigente como ahora.

Yoga se ofrecen clases en todas partes desde estudios tradicionales hasta clubes de salud o centros comunitarios. Desafortunadamente, "hay más demanda de yoga que instructores calificados," comenta Barbara Benagh, maestra de yoga reconocida a nivel nacional y directora del Yoga Studio en Boston.

Sólo por el hecho de que una instalación ofrezca una clase de yoga no significa que la clase sea apropiada para el público. Los alumnos deben estar conscientes de los riesgos potenciales del yoga y evaluar cuidadosamente si una situación de yoga es apropiada para ellos.

Confianza en su Instructor

"Casi cualquier persona puede obtener un 'certificado de fin de semana' para enseñar yoga," comenta Mara Carrico, la instructora de yoga con base en San Diego, autora de Yoga Journal's Yoga Basics, y portavoz para el American Council on Exercise. "Eso simplemente no es suficiente."

"¿Desea tomar clases de yoga de una persona que lo ha practicado un fin de semana más que usted?" Benagh pregunta. "Muchas personas que nunca han practicado yoga intentan meterse en el entrenamiento para instructores."

Aunque diferentes formas de yoga tienen diferentes requisitos de entrenamiento, Carrico cree que los instructores deben tener al menos 200 horas de entrenamiento, la cantidad mínima recomendada por la Yoga Alliance, una alianza de organizaciones e instructores de yoga que busca crear los estándares nacionales de enseñanza.

No tema interrogar a los instructores de yoga sobre su entrenamiento, cuánto tiempo han estado enseñando y cuánto tiempo han estado practicando. También debe interrogar al estudio o al club de salud sobre sus requisitos y métodos de revisión para los instructores. Instructores poco calificados pueden aumentar su riesgo de practicar una postura incorrectamente, llevarlo más allá de sus capacidades o realizar posturas inadecuadas para su nivel de salud y estado físico.

Independientemente de cuánto tiempo hayan entrenado, evite instructores que no le pongan atención. "Algunos instructores de yoga están más preocupados de su propio ejercicio que de su seguridad," comenta Carrico.

La Seguridad es Primero

Las clases de yoga se presentan de muchas formas - y en muchos niveles. Inicie con una clase de principiantes en lugar de correr al nivel avanzado de yoga. Compare precios para la clase que es apropiada para usted.

Una vez en clase, el mantra estándar es verdadero: Escuche a su propio cuerpo y haga lo que se sienta bien. "El esfuerzo muscular es algo bueno - siga adelante," comenta Jolie Bookspan, PhD, especialista en medicina deportiva e instructora de yoga. "Pero si siente algo de dolor articular, deténgase." Tenga especial cuidado con las posturas que involucran las rodillas, el cuello, la espalda baja y los hombros. "Éstas son articulaciones vulnerables - son fáciles de torcerse," Benagh comenta.

Todos los alumnos deben tener medidas de precaución y poner atención a cualquier dolor articular, pero si ha sufrido lesiones, cirugías o antecedentes de dolor, hágalo saber a su instructor. Un buen instructor debe interrogar a los alumnos sobre problemas articulares y sugerir posturas alternativas si es necesario. La alineación adecuada es la clave para proteger sus articulaciones en muchas posturas. Permita que su instructor lo ajuste y si algo se siente incómodo - pida ayuda.

Y si está embarazada, padece de hipertensión, una enfermedad cardíaca o cualquier otro antecedente médico relacionado, informe a su instructor al inicio de la clase y pregunte si debe tomar algunas medidas de precaución. "Finalmente, usted es responsable de usted mismo," Benagh advierte. "Ni siquiera el instructor más calificado pude garantizar que nada le sucederá."

La Zona Caliente

Muchas clases de yoga son impartidas en salones con 100 grados Fahrenheit o más de temperatura. El yoga caliente puede ser una experiencia maravillosa, transpiradora y desafiante. Pero también puede representar riesgos más allá del yoga regular.

Las mujeres embarazadas y las personas con hipertensión o enfermedad cardíaca deben evitar el yoga caliente - es demasiado intenso. Pero incluso si usted se encuentra perfectamente sana (y no está embarazada), sea precavida. Su temperatura sube tanto en una habitación caliente que puede experimentar lo que Benagh llama una "sensación falsa de flexibilidad." Esto puede causar una lesión muscular si se forza demasiado. Y estará transpirando bastante, así que beba mucha agua antes y después de la clase para evitar la deshidratación.

Asegúrese de que la habitación en la cual practica esté limpia y bien cuidada. "Tanto calor y sudor en una habitación que no está bien ventilada puede crear un terreno de cultivo para las bacterias," Benagh comenta. Carrico agrega que los ductos de aire deben ser aseados con frecuencia, así como la alfombra o el piso.

Incluso en habitaciones no calientes, las colchonetas compartidas - en especial aquéllas que no se asean o se reemplazan con regularidad - podrían tener bacterias infecciosas. Considere adquirir una colchoneta propia. O "lleve una toalla si está preocupado por la limpieza," la Dra. Bookspan aconseja.

Con respecto a su seguridad física, sin embargo, la limpieza del estudio donde practica finalmente depende de usted. Así que si el suyo se siente sucio, encuentre un lugar nuevo.

El yoga proporciona un gran ejercicio así como un medio de relajación. Es una buena practica para la mayoría de las personas, sólo asegúrese de tomar las medidas de precaución necesarias antes de ponerse en flor de loto.