La depresión es un padecimiento serio que involucra su cuerpo, estado de ánimo y pensamientos. Este afecta la manera en la come y duerme, la manera en que siente sobre usted mismo y la forma en la que ve las cosas. Un desorden depresivo no es lo mismo de pasar a un estado de tristeza. Este no es un signo de debilidad personal o un padecimiento que tenga que ver con el deseo o con la voluntad. La gente con una enfermedad depresiva no puede meramente "aunar esfuerzos por sí misma" y sentirse mejor. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años. Un tratamiento apropiado, sin embargo, puede ayudar a la mayoría de la gente que sufre de depresión. La gente con depresión puede no reconocer que tienen un padecimiento tratable o pueden ser desanimados para buscar o permanecer en el tratamiento debido a sus sentimientos de vergüenza con el estigma asociado. Muy a menudo, una depresión no tratada o inadecuadamente tratada está asociada con el suicidio.

Existen tres tipos principales de desórdenes depresivos:

  • Desorden depresivo mayor
  • Desorden distímico
  • Desorden bipolar (enfermedad maniaco depresiva)

Los desórdenes depresivos afectan un estimado de 9.5% de adultos estadounidenses a partir de los 18 años y a cualquier edad. Casi el doble de mujeres (12%) en relación a los hombres (7%) son afectados cada año por un desorden depresivo.

Cualquier tipo de depresión puede venir de familia, lo cual sugiere que una vulnerabilidad biológica puede ser hereditaria. La depresión también puede presentarse en personas que no tienen antecedentes familiares de este padecimiento. Factores adicionales, tales como el estrés doméstico, laboral o escolar pueden desencadenar la depresión.

Ya sea heredada o no, la depresión con frecuencia está asociada con un desequilibrio en la química cerebral. Muy a menudo, una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales están involucrados con el inicio de un trastorno depresivo. La depresión también puede ser el resultado de tener una enfermedad física crónica o de ciertos medicamentos o drogas. En la gente que ha sufrido una depresión previa, se puede precipitar otro episodio con muy poco estrés o sin él.