Osteoporosis

Uno de los temas de salud más importantes para las mujeres de edad media es la amenaza de osteoporosis. Esta es una condición en la cual los huesos se adelgazan, se hacen frágiles y altamente propensos a fracturas. Numerosos estudios han vinculado la reducción de estrógeno a esta enfermedad gradual e incluso debilitante. De hecho, la osteoporosis está relacionada más de cerca con mujeres menopáusicas que con la edad cronológica de una mujer.

Los huesos no están inertes. Están hechos de tejido saludable y viviente, el cual continuamente realiza dos procesos: Desintegración y formación de nuevo tejido óseo. Los dos están estrechamente vinculados. Si la desintegración excede a la formación, el tejido óseo se pierde y los huesos se vuelven delgados y quebradizos. Gradualmente y sin malestar, la pérdida ósea conlleva a un esqueleto debilitado incapaz de soportar actividades diarias normales.

Cada año aproximadamente 500,000 mujeres estadounidenses se fracturarán una vértebra, los huesos que componen la columna. Cerca de 300,000 se fracturarán una cadera. Las fracturas vertebrales llevan a la curvatura de la columna, pérdida de peso y dolor. Una fractura severa de cadera es dolorosa y la recuperación puede involucrar un largo período de reposo en cama. Entre el 12 y 20 por ciento de aquellas que sufren de fractura de columna, no sobreviven los 6 meses después de la fractura. Al menos la mitad de aquellas que sobreviven requieren ayuda para realizar actividades cotidianas. Casi del 15 al 25 por ciento necesitarán ser admitidas a una instalación de cuidado de largo plazo.

Para la osteoporosis, los investigadores creen que una onza de prevención vale una libra de cura. La condición del esqueleto de una mujer anciana depende de dos cosas: La cantidad máxima de hueso conseguida antes de la menopausia y el rango de pérdida ósea posterior. Los factores hereditarios son importantes para determinar el punto máximo de masa ósea. Por ejemplo, los estudios muestran que las mujeres afroamericanas logran una masa vertebral más grande. Ellas tienen menos fracturas por osteoporosis que las mujeres blancas.

Factores que incrementan la masa ósea y reducen el índice de pérdida ósea:

  • ingesta adecuada de calcio y vitamina D en la dieta, particularmente en niños pequeños antes de la pubertad
  • exposición a la luz solar
  • ejercicio físico

Los estresantes psicológicos que pueden acelerar el índice de pérdida ósea incluyen:

  • embarazo
  • lactancia
  • inmovilidad
  • deficiencia de estrógeno, como en la menopausia

La gran culpable en el proceso de la pérdida ósea es la deficiencia de estrógeno. La pérdida ósea se acelera durante la menopausia, la fase de transición donde los niveles de estrógeno bajan significativamente.

Los médicos creen que la mejor estrategia para la osteoporosis es la prevención. Actualmente los tratamientos disponibles sólo detienen la pérdida ósea--no reconstruyen el hueso. Sin embargo, los investigadores tienen la esperanza de que en el futuro, la pérdida ósea sea reversible. Acumular sus reservas de hueso antes de que empiece a perderlas durante la perimenopausia ayuda a almacenar y prepararse contra las pérdidas futuras.

La terapia más efectiva contra la osteoporosis disponible hoy en día para mujeres posmenopáusicas es la terapia de remplazo de estrógeno. Extraordinariamente, el estrógeno ahorra incluso más tejido óseo que dosis diarias de calcio muy grandes. Sin embargo, el estrógeno no es una panacea. Mientras que éste es una bendición para los huesos, también afecta a todos los otros tejidos y órganos en el cuerpo y no siempre de manera positiva. Su impacto en las otras áreas del cuerpo deben ser consideradas.

Enfermedad Cardiovascular

Mucha gente se imagina a un hombre anciano y pasado de peso cuando piensa en un candidato para la enfermedad cardiovascular (CVD por sus siglas en inglés). Pero los hombres son sólo la mitad de la historia. La enfermedad cardiaca es el asesino número uno de las mujeres estadounidenses. Es responsable de la mitad de todas las muertes de mujeres mayores de 50 años.

Las CVD son trastornos del corazón y del sistema circulatorio. Incluyen el engrosamiento de las arterias (aterosclerosis) que sirven al corazón y miembros, presión arterial elevada, angina y apoplejía. Por razones desconocidas, el estrógeno ayuda a proteger a las mujeres en contra de CVD durante los años reproductivos. Esto es verdad aun cuando ellas tienen los mismos factores de riesgo que los hombres, incluyendo fumar, niveles elevados de colesterol y un historial familiar de enfermedad cardiaca.

Pero la protección es temporal. Después de la menopausia, la incidencia de CVD aumenta, con cada año que pasa tiene un riesgo mayor. Las buenas noticias son que la CVD puede ser prevenida o al menos reducida con el reconocimiento oportuno, cambios en su estilo de vida y muchos médicos creen, con terapia de remplazo de hormonas.

La menopausia trae cambios en el nivel de grasas en la sangre de una mujer. Estas grasas, llamadas lípidos, son usadas como una fuente de combustible para todas las células. La cantidad de lípidos por unidad de sangre determina el conteo de colesterol de una persona. Existen dos componentes del colesterol: Colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL por sus siglas en inglés) y colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés). El colesterol HDL está asociado con un efecto benéfico, limpiador en el torrente sanguíneo. Parece reducir en las mujeres posmenopáusicas como un resultado directo de la deficiencia de estrógeno. El colesterol LDL fomenta que la grasa se acumule en las paredes de las arterias y eventualmente coagularlas. Parece aumentar en las mujeres posmenopáusicas como un resultado directo de la deficiencia de estrógeno. El colesterol LDL elevado y el colesterol total pueden llevar a apoplejía, ataque cardiaco y la muerte.