Un factor de riesgo es algo que incrementa la posibilidad de contraer una enfermedad o padecimiento.
Es posible desarrollar trastornos alimenticios con o sin los factores de riesgo mencionados a continuación. Sin embargo, a mayor número de factores de riesgo, mayor la probabilidad de desarrollar desórdenes alimenticios. Si se tiene uno o más factores de riesgo, pregunte a su médico sobre lo que puede hacer para reducir su riesgo.
Varios factores pueden intervenir en su riesgo de desarrollar un desorden alimenticio. El stress emocional generado por importantes eventos en su vida, con frecuencia preceden el inicio de un desorden alimenticio en individuos susceptibles.
Se ha encontrado que los siguientes factores incrementan el riesgo de desarrollar un desorden alimenticio:
Género
Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar un desorden alimenticio. Solo un porcentaje del 5% al 15% de personas con anorexia o bulimia y un porcentaje del 35% de quienes comen sin control son hombres.
Factores Socioeconómicos
Las personas que viven en naciones económicamente desarrolladas parecen tener un mayor riesgo para desarrollar desórdenes alimenticios. Estudios sugieren que, en países económicamente desarrollados, el riesgo de
bulimia
puede ser mayor que entre grupos con menor desarrollo socioeconómico.
Edad
Los desórdenes alimenticios son más comunes en personas (normalmente adolescentes y mujeres jóvenes) entre los 12 y 25 años de edad, aunque pueden presentarse en niños y adultos.
Factores Genéticos y Bioquímicos
Estudios recientes muestran que las anormalidades de las vías del cerebro relacionadas al neurotransmisor de serotonina persisten después de ciertos desórdenes alimenticios. Estos descubrimientos llevan a especular que la serotonina y otras sustancias químicas similares en el cerebro pueden contribuir al desarrollo de un desorden alimenticio de la
anorexia
. Serán necesarios estudios más avanzados para confirmar dichas especulaciones. También se ha encontrado que algunos genes están asociados con los desórdenes alimenticios en determinadas personas. Mayores investigaciones pueden proporcionar nuevos indicios de las causas y tratamientos de estos desórdenes desconcertantes.
El Atletismo y Determinadas Profesiones
Los atletas, así como bailarines, jinetes, gimnastas, corredores, luchadores y animadores, tienden a estar en mayor riesgo para los desórdenes alimenticios. Muchos entrenadores y profesores estimulan la delgadez para alcanzar un nivel competitivo. Ellos suelen defender el conteo de calorías y la pérdida inapropiada de grasa corporal. También hay un mayor riesgo de desórdenes alimenticios en modelos, actrices, conductores, miembros de agrupaciones religiosas femeninas y sociedades, los cuales experimentan presiones sociales para estar delgado. En un estudio, los hombres homosexuales registraron mayor puntaje en pruebas de desórdenes alimenticios que los hombres heterosexuales, corroborándose así los reportes de mayor incidencia de desórdenes alimenticios entre los hombres homosexuales.
Pubertad Temprana
Las chicas que experimentan pubertad temprana tiene un mayor riesgo de desarrollar un desorden alimenticio. Debido a que físicamente maduran más rápido que sus compañeras y tienen un incremento en el nivel normal de grasa corporal, pueden sentirse aisladas y bajo una presión mayor para restringir su consumo de alimentos.
Factores de Personalidad
Ciertas factores de personalidad parecen incrementar el riesgo de la persona a desarrollar un desorden alimenticio. Las personas con desórdenes alimenticios tienden a ser perfeccionistas, esperan mucho de ellos mismos y de los demás. Sin importar que sean triunfadores, pueden tener baja autoestima y problemas de identidad. Suelen ser extremistas (por ejemplo, ven todo como bueno o malo, un éxito o un fracaso). Esta forma de pensar la emplean también en su peso, y para ellos ser delgado es bueno y ser el más delgado es lo mejor.
Miedo al cambio y dificultad para sobrellevar el estrés es algo común en personas con desórdenes alimenticios. Ellos también suelen temer a la crítica, evitan la sexualidad o actúan impulsivamente. Entre las personas con desórdenes alimenticios, hay un alto grado de presentar un desorden de personalidad evasiva,
trastorno de personalidad obsesiva-compulsiva
y narcisismo
Desórdenes Emocionales
Personas con desórdenes emocionales como
depresión
, desorden obsesivo-compulsivo y
trastornos de ansiedad
(por ejemplo,
trastorno de pánico
,
trastorno de estrés postraumático
y
enfermedad de ansiedad generalizada
) están en mayor riesgo de desarrollar un desorden alimenticio. De hecho, entre el 40% y 96% de las personas con desórdenes alimenticios experimentan depresión o desórdenes de ansiedad.
Influencia Familiar
Las influencias negativas dentro de la familia pueden jugar un papel en los desórdenes alimenticios. Algunos estudiantes indican que los desórdenes alimenticios son más comunes en personas que tienen padres sobre protectores, separados, críticos, rígidos o ineficaces al resolver un conflicto.
Una persona puede estar en mayor riesgo de desarrollar un desorden alimenticio si sus padres tienen desórdenes psiquiátricos o abusan del alcohol u otras sustancias adictivas. El estudio muestra que las hijas de madres con antecedentes de desórdenes alimenticios pueden estar en mayor riesgo de un desorden alimenticio. Los desórdenes alimenticios también son más comunes en familias en las que hay presión para estar delgado.
Presiones Sociales y Culturales
Los estándares de belleza en la cultura occidental se centran en la juventud y en estar delgado. Imágenes de gente delgada, bella y exitosa son constantemente mostradas en los medios de comunicación. Estas y otras presiones, como las que hay por parte de compañeros y parejas obsesionados por la apariencia, conllevan a índices más altos de desórdenes alimenticios en personas en la cultura occidental.
Antecedentes de Abuso Sexual
Un antecedente de abuso sexual es común en las mujeres con desórdenes alimenticios, especialmente en aquellas con bulimia. Los estudios han encontrado que el porcentaje de abuso sexual en pacientes con bulimia puede llegar a ser hasta del 35%.