Si su médico sospecha que tiene apnea del sueño, necesitará una exploración completa de la boca, garganta y cuello para asegurarse de que no hay problema con sus tejidos o estructuras.
Hay dos pruebas que pueden ayudar a diagnosticar la apnea del sueño: El polisomnograma y la prueba de latencia múltiple del sueño. Un especialista en el sueño usualmente puede practicar ambas pruebas en un laboratorio de sueño por toda la noche.
La Prueba de Polisomnograma (Estudio del Sueño)
Para esta prueba, pasa la noche en un centro del sueño. Se fijan unos electrodos delgados a varias áreas del cuerpo y se monitorea muy de cerca su ritmo cardíaco, movimiento de los ojos, ondas cerebrales y la actividad muscular durante la noche. Los monitores también graban la escala del pulso, información acerca de su respiración, cambios en la concentración de oxígeno en la sangre y la posición del cuerpo. Una máquina de EKG registra si tiene algunos cambios en el ritmo cardíaco durante el sueño. Se registra el número de eventos de apnea.
Prueba de Latencia Múltiple del Sueño
Normalmente esta prueba se practica el día después del polisomnograma. Con el mismo grupo de electrodos aún fijos, se le pedirá que tome series de siestas de 20 minutos, cada dos horas durante el día. Los electrodos proporcionan información acerca de qué tan rápido se queda dormido y qué tan rápido alcanza los diferentes niveles de sueño, particularmente el nivel conocido como rápido movimiento de los ojos (REM por sus siglas en inglés). Esta prueba puede ayudar a determinar el nivel de sueño en el día, el cual es el resultado de los episodios de apnea que interfieren en su descanso nocturno. Si se queda dormido en cinco o menos minutos, puede ser un indicador de fatiga extrema debido a la apnea del sueño.
Otras Pruebas
Si sospecha tener apnea del sueño central, podría necesitar una variedad de pruebas para diagnosticar una afección médica subyacente. El médico tendrá que determinar que otros síntomas tiene y usarlos para que sean una guía de estudios posteriores.
Las otras pruebas posibles incluyen:
- Pruebas de sangre
- Imagen de Resonancia Magnética o Tomografías Computarizadas del cerebro
- Electroencefalograma (EEG)
estudios (estudio de ondas cerebrales)
- Estudios de electromiograma (EMG por sus siglas en inglés, que son estudios de las condiciones eléctricas de los nervios)