La esquizofrenia no tiene cura, pero es altamente controlable. Los enfoques del tratamiento son elegidos en base a su habilidad para reducir los síntomas de la enfermedad y a disminuir las probabilidades de que los síntomas se presenten nuevamente.

Los diferentes enfoques del tratamiento para la esquizofrenia incluyen:

  • La posible hospitalización durante los periodos de crisis
  • Medicamentos para controlar la psicosis y condiciones de coexistencia
  • Tratamientos psicosociales para mejorar problemas psicológicos, sociales y ocupacionales.
  • Educación y ayuda para los familiares de personas con esquizofrenia

El tratamiento involucra lo siguiente:

Actualmente los procedimientos quirúrgicos no son una opción para tratar la esquizofrenia.