La esquizofrenia es una enfermedad mental crónica, severa y incapacitante. Las personas con esquizofrenia con frecuencia sufren de terribles síntomas como escuchar voces internas que otros no escuchan o creen que otras personas están leyendo su mente, controlando sus pensamientos o planean hacerles daño. Estos síntomas pueden dejarlos temerosos o retraídos. Su habla y comportamiento pueden ser tan desorganizados que pueden resultar incomprensibles o aterradores para otras personas.

La gravedad de los síntomas y el patrón crónico de larga duración de la esquizofrenia puede causar, a menudo, un alto grado de incapacidad. Aproximadamente el 1% de la población desarrolla esquizofrenia durante su etapa de vida; más de 2 millones de americanos padece de la enfermedad durante un año. Aunque la esquizofrenia afecta a hombres y mujeres con la misma frecuencia, el trastorno aparece más temprano en los hombres. Normalmente, los hombres se ven afectados en los últimos años de la adolescencia o a los veinte o treinta años.

Los investigadores no están seguros de qué causa de la esquizofrenia. Se cree que los problemas con la química y estructura cerebral juegan un papel importante. También parece haber un componente genético. Algunos investigadores creen que los factores ambientales pueden contribuir. Tienen la teoría de que una infección viral en la infancia y/o el stress extremo, pueden desencadenar la esquizofrenia en las personas que están predispuestas.

La esquizofrenia incrementa el riesgo de suicidio, auto mutilación, abuso de sustancias y otros problemas específicos como el desempleo, no tener casa, y la encarcelación en una persona. El trastorno obsesivo-compulsivo afecta a un número significativo de personas con esquizofrenia.