La disfunción eréctil, también llamada impotencia, es la incapacidad de lograr o mantener una erección del pene que debe estar lo suficientemente firme para la penetración durante el acto sexual. Para iniciar y mantener una erección, el pene debe llenarse de sangre. Las señales nerviosas estimulan este engrosamiento. Estas provocan que los vasos sanguíneos del pene se expandan para que la sangre pueda llenarlos. Mientras tanto, otros vasos sanguíneos se contraen, atrapando la sangre en el interior.
Los siguientes factores pueden causar disfunción eréctil:
Filtración Venosa -
Si una filtración en los vasos sanguíneos del pene permite que la sangre se escape, puede que la erección no se logre o que no dure por mucho tiempo. Esto puede ser causado por una lesión o enfermedad.
Función Neurovascular -
No se puede lograr una erección si las señales nerviosas no provocan que los vasos sanguíneos hagan su trabajo o si el flujo sanguíneo hacia el pene sea disminuido. La disfunción nerviosa también puede disminuir la sensación en el pene, dando como resultado impotencia. Muchos medicamentos pueden causar disfunción eréctil al dañar ya sea la función vascular o nerviosa.
Las condición médicas que pueden causar una disfunción neurovascular incluyen:
- Diabetes - puede interferir con las señales nerviosas
- Arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias) - puede disminuir el flujo sanguíneo
- Neuropatía periférica
, una lesión en la columna vertebral y la cirugía - puede dañar los nervios
Factores Psicológicos -
Los factores psicológicos justifican del 10% al 15% de los casos de disfunción eréctil. El cerebro inicia muchas de las señales nerviosas para obtener una erección exitosa. Los problemas en su relación, los sentimientos de culpa asociados con el sexo, la depresión, la ansiedad y el stress pueden causar la disfunción eréctil
Recientes cálculos sugieren que aproximadamente 20 millones de hombres estadounidenses tienen disfunción eréctil. La disfunción eréctil aumenta con la edad, aproximadamente del 5% a los 40 años al 15% o 25% a los 65 años de edad o más.
Último revisado Septiembre 2003 por Reena Karani, MD
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