El tratamiento de CFS debe ser adaptado para conocer sus necesidades individuales. Además de los medicamentos y las terapias alternativas, los siguientes tratamientos pueden ser benéficos.

Actividad Física

Camine cuidadosamente y evite stress emocional o físico inusual. Una rutina diaria, manejable y regular de la actividad es lo mejor. Si ejercita de más durante períodos de mejor salud, puede tener una recaída de los síntomas. Puede necesitar pedir ayuda a un médico para que le explique su situación a su patrón o a los miembros de su familia. El ejercicio regular y modesto para evadir la pérdida de acondicionamiento es muy importante y debe ser supervisado por un terapeuta físico.

Asesoría de Psicoterapia y de Apoyo

Ciertas psicoterapias, como la terapia cognitiva del comportamiento, puede ayudarle a enfrentar y aliviar algunas de las cuestiones asociadas con el CFS. La terapia cognitiva del comportamiento puede ayudarle a examinar sus sentimientos y patrones de pensamiento, a aprender a interpretarlos en forma más real y a aplicar técnicas a varias situaciones. Además, la terapia familiar puede fomentar una buena comunicación y reducir el impacto adverso del CFS para su familia.

Técnicas de Relajación

Una variedad de técnicas de relajación puede ayudarle a enfrentar con mayor efectividad el estrés que contribuye y empeora los síntomas del síndrome de fatiga crónica. Los ejemplos incluyen: Meditación, respiración profunda, relajamiento progresivo, yoga y la biorretroalimentación. Estas técnicas pueden ayudar a poner atención a la tensión en su cuerpo y a liberarlo con ejercicios que le ayuden a calmar su mente y relajar sus músculos.

Dieta

Una dieta balanceada es importante para su recuperación y puede ayudarle a sentirse mejor. No omita comidas, incluso si sólo come pequeñas cantidades. Su dieta debe ser baja en grasa saturada y azúcar y alta en fibra, granos enteros, frutas frescas, verduras, vitaminas y minerales. Tome mucha agua.