La negación de que existe un problema de alcoholismo es común. El alcoholismo se caracteriza por una ansiedad extremadamente fuerte de alcohol, una pérdida de control para ingerir o una dependencia física al alcohol. En contraste, el abuso del alcohol se define como un patrón de ingestión que da como resultado una o más de las siguientes situaciones dentro de un período de 12 meses:

  • Problemas repetitivos en el trabajo, la escuela o el hogar debido a la ingestión
  • Poner en riesgo la integridad física por ingerir en situaciones que son peligrosas, como conducir u operar maquinaria
  • Problemas recurrentes con la justicia, tales como ser arrestado por conducir bajo la influencia del alcohol o por lastimar físicamente a terceros mientras se encuentra en estado de ebriedad
  • Seguir ingiriendo a pesar de las dificultades asociadas con el alcohol

El abuso del alcohol a menudo progresa a una dependencia por él o en alcoholismo. El alcoholismo incluye una fuerte ansiedad o una necesidad incontrolable por el alcohol. Esta ansiedad anula la capacidad de dejar de ingerir. Esta necesidad puede ser tan fuerte como la necesidad de comida o agua. Los síntomas de dependencia al alcohol incluyen:

  • Ansiedad por ingerir alcohol
  • Incapacidad para abandonar o limitar el consumo de alcohol
  • Necesidad de cantidades más grandes de alcohol para sentir el mismo efecto
  • Síntomas de retraimiento si se abandona el alcohol, incluyendo:
    • Náuseas
    • Sudar
    • Temblor
    • Ansiedad
    • Aumento de presión arterial
    • Ataques
  • Renunciar a otras actividades para ingerir o recuperarse de los efectos del alcohol
  • Ingestión que continúa incluso cuando causa o empeora problemas de salud
  • Ser incapaz de abandonar o reducir el consumo de alcohol pese al deseo de hacerlo

El alcoholismo también puede causar síntomas físicos que se deben a los efectos destructivos del alcohol en el cuerpo y pueden incluir:

  • Presión arterial alta
  • Coloración amarillenta de los de los ojos y/o la piel (ictericia)
  • Palmas y rostro enrojecidos
  • Venas ramificadas que se muestran a través de la piel alrededor del ombligo y sobre el rostro
  • Hígado crecido
  • Moretones y/o sangrado con facilidad
  • Inestabilidad y temblor
  • Debilidad de las muñecas y los tobillos
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Testículos hundidos
  • Aumento de susceptibilidad a infecciones