La atención de los medios de comunicación llevó al síndrome del shock tóxico a la vanguardia de la salud de las mujeres en 1980. Aunque el número de casos ha reducido drásticamente en los últimos 20 años, las mujeres aún necesitan tener precauciones contra esta infección que avanza rápido.
El síndrome del shock tóxico (TSS)
casi siempre ataca a las mujeres, no a los hombres. Aunque puede ser extremadamente serio, también es muy raro. Por ejemplo, durante los años de 1979 hasta 1996, el número total de casos de TSS reportados a los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) en los Estados Unidos fue de menos de 5300 - un promedio de 300 casos por año.
Asociado con el uso del tampón desde la década de 1980, el TSS es provocado por una toxina liberada por el
Estafilococo aureo
(S. aureus), una bacteria común escondida hasta en un tercio de la población. A pesar de que el TSS puede afectar a cualquiera, más del 90% de los casos ocurren en mujeres menores de 40 años y comienza durante el período menstrual de una mujer. Los otros pocos casos de TSS se han relacionado con la exposición a una infección de Estafilococo contraída durante una cirugía o después de sufrir una quemadura o una herida abierta. Aunque la mayoría de las personas producen de manera natural anticuerpos que los protegen de esta toxina, algunos no lo hacen, y es en estas personas en donde la infección bacterial por el E. aureus puede llevar al TSS.
A principios de la década de 1980, los tampones - especialmente los del tipo súper absorbente - fueron relacionados con un aumento en la susceptibilidad al TSS, especialmente en mujeres menores de 25 años de edad. A pesar de que la relación exacta entre el uso de los tampones y el TSS todavía no se conoce, se cree que los tampones podrían producir cortes muy pequeños, laceraciones o ulceraciones en la pared vaginal, que hacen más fácil que las bacterias entren al torrente sanguíneo.
Los investigadores creen que los tampones súper absorbentes causan el mayor grado de riesgo debido a que realmente se adhieren a la pared vaginal y por lo tanto causan un grado mayor de daño en la superficie cuando se retiran. Y algunos estudios recientes han demostrado que los tampones que contienen fibras de rayón pueden, realmente, aumentar la producción de la toxina causante del TSS.
El CDC ha confirmado que los nuevos casos de TSS han ido a la baja efectivamente desde 1986. Varios factores podrían contar para la declinación observada, incluyendo:
- La reducción en la absorbencia del tampón de tamaño estándar
- La etiqueta estandarizada requerida por la U.S. Food an Drug Administration
- Mayor consciencia entre las mujeres por el TSS
- La proliferación de materiales educativos para las mujeres, incluyendo las inserciones en el paquete de los tampones
Sin embargo, por lo menos un 40% de los casos del TSS menstrual continúan afectando a las mujeres de 13 a 19 años de edad, un grupo que no es propenso a estar consciente de los riesgos del TSS y para quienes se necesitaría más educación.
Durante las últimas décadas, han ocurrido dos cambios en el uso del tampón y en la composición que también pueden estar relacionados con la reducción del número de nuevos casos. Todos los tampones de algodón han sido introducidos y vendidos exitosamente como un producto alternativo y los tampones marcados específicamente para uso nocturno también se han introducido.
Uno de los cambios importantes en los casos nuevos de TSS es el aumento en la proporción de casos no menstruales que se reportaron después de procedimientos quirúrgicos, A menudo éstos son el resultado de un estreptococo en lugar de una infección por estafilococo. Los factores que contribuyen a este aumento puede ser el incremento de los procedimientos ambulatorios y el uso de aparatos ortopédicos como las válvulas cardíacas. Por ejemplo, las hospitalizaciones debidas a infecciones protésicas así como las infecciones post operatorias aumentaron significativamente de 1980 a 1994 en los Estados Unidos.
Los síntomas del TSS, que casi siempre se presentan de forma súbita y en las mujeres, por lo general atacan durante o después de un período menstrual. Estos síntomas incluyen:
- Fiebre alta (102 grados o más)
- Sarpullido (que en general parece una quemadura de sol)
- Diarrea y/o vómito
- Baja en la presión arterial
- Dolor de garganta
- Ojos rojos
- Mareos o desmayos
- Dolores musculares y malestares
- Confusión
- Pulso acelerado
- Despellejamiento de la piel de las palmas o las plantas de los pies
- Fatiga extrema y/o debilidad
Aunque es relativamente raro, el TSS puede llevarnos a complicaciones serias, especialmente si se deja sin atender. El TSS puede causar shock, insuficiencia renal y/o hepática, parálisis y aborto. En muy pocos casos, se puede producir la muerte por un shock hipotensivo, en donde la reacción del cuerpo a las toxinas descargadas a la sangre es tan agudo que el corazón y los pulmones están tan sobrecargados que dejan de funcionar.
"Muchos de los síntomas causados por el TSS también pueden ser causados por otros padecimientos o enfermedades, como la fiebre de las Montañas Rocallosas y el sarampión," dice Jacques Cartes, MD, internista general y especialista en salud pública del Boston's Beth Israel Deaconess Medical Center. "Sin embargo, cuando una fiebre alta y varios otros síntomas asociados con el TSS de repente atacan durante o después de un período menstrual de una mujer, por lo general los médicos sospecharán del TSS y comenzarán un tratamiento mientras de manera simultánea revisarán para ver si otro padecimiento o enfermedad es la causa subyacente. Además los médicos ordenarán en muchos casos un cultivo de laboratorio de la vagina, el cual a menudo puede detectar la presencia de E. aureus."
Mientras que el tratamiento del TSS es relativamente simple, éste se debe implementar rápidamente. Por lo tanto, es crítico que cualquier mujer con un ataque de fiebre alta y uno o más de los otros síntomas asociados con el TSS durante o poco después de su periódo menstrual, se quite de inmediato su tampón (si todavía lo tiene) y que llame a su médico en busca de atención médica.
El tratamiento incluye:
- Administración de grandes cantidades de líquidos, (intravenosos de ser necesario) para mantener al paciente hidratado y controlar los efectos de la fiebre
- Analgésicos con o sin aspirina para controlar y reducir la fiebre así como las molestias y el dolor
- Mucho descanso en cama
- Antibióticos
para ayudar a controlar la infección
- En casos severos, hospitalización - para revisar más de cerca y, de ser necesario, tratar el paciente de las posibles complicaciones que pudiera desarrollar (por ejemplo, shock, insuficiencia renal o hepática)
Como la mayoría de los padecimientos médicos, el mejor tratamiento para el TSS es la prevención. Al final, todas las mujeres deberían tomar las siguientes medidas preventivas:
- El uso de un aplicador en lugar de sus dedos para insertar los tampones y evitar usar aplicadores plásticos.
- Lavarse las manos antes de insertar un tampón.
- Utilizar tampones con el mínimo grado de absorbencia si es práctico, y no usar tampones súper absorbentes a menos que se los haya recetado su médico.
- Cambiar su tampón de cada cuatro a ocho horas.
- Cuando sea conveniente, utilizar una toalla en lugar de un tampón.
- No utilizar tampones que contengan fibras de rayón.
Para finalizar, aunque el TSS no es contagioso, puede atacar a la misma persona más de una vez. Si ya ha tenido antes el TSS, no use tampones otra vez sin obtener primero el permiso de su médico.