Una mujer normalmente saludable de repente se enferma. Ella está tan cansada que apenas puede despegar su cabeza de la almohada, pero nadie puede diagnosticar sus síntomas, además de atribuirlos a la menopausia o a los nervios. ¿Esto es producto de su imaginación?
Normalmente, la paciente es una mujer caucásica a mitad de sus treinta años. Ella es activa y se mantiene ocupada tratando de manejar una familia y un empleo. La alguan vez saludable, tanto física como emocionalmente, de repente contrae una enfermedad similar a la gripe, en la que tiene fiebre, glándulas linfáticas hinchadas y dolor de garganta. Experimenta una fatiga extrema que es tan debilitante que ya no puede realizar sus tareas diarias, incluso levantarse de la cama es una faena.
Pero los síntomas no desaparecen como lo hacen con la gripe. Estos crecen y se estancan durante meses o incluso años. Su doctor no encuentra causa para sus síntomas. Finalmente, le dicen que tiene el síndrome de fatiga crónica, un padecimiento sobre el que se conoce o comprende poco. De acuerdo a Benjamin Natelson, MD, en su libro
Facing and Fighting Fatigue
, esta es la historia de un paciente típico que sufre de síndrome de fatiga crónica.
El síndrome de fatiga crónica (CFS, por sus siglas en inglés) es un padecimiento debilitante caracterizado por fatiga extrema que no desaparece con el descanso. Otros síntomas comunes del CFS incluyen debilidad, dolor muscular, memoria dañada y
trastornos del sueño
.
El Centers for Disease Control and Prevention (CDC) reporta que el CFS afecta aproximadamente de 500,000 a 800,000 personas en los Estados Unidos. Y a pesar de que nadie sabe exactamente el porqué, es diagnosticada de dos a cuatro veces más frecuentemente en las mujeres que en los hombres. Puede ser que las mujeres estén predispuestas genéticamente al CFS, como lo están con el lupus. O podría ser que las mujeres reportan más frecuentemente los síntomas a sus doctores en comparación con los hombres.
El CFS es extremadamente difícil de diagnosticar. No hay pruebas de laboratorio para identificar el padecimiento, y el CFS comparte sus síntomas con enfermedades tratables, siendo a menudo confundido con hipotiroidismo, apnea del sueño,
mononucleosis
crónica,
trastornos alimenticios
, cáncer, enfermedad autoinmune, abuso del alcohol u otra sustancia, enfermedad mental u obesidad. De hecho, el CFS sólo es diagnosticado después de que éstas enfermedades son descartadas y no se encontró otra causa de los síntomas.
El primer paso en el diagnóstico del CFS es obtener un historial médico detallado y realizar una revisión médica completa, seguido de una serie estandarizada de pruebas. Si cualquiera de las pruebas sugiere una explicación posible de los síntomas, se llevan a cabo pruebas adicionales para confirmar un diagnóstico. Si no se identifica causa alguna para la fatiga, el médico procede a diagnosticar el CFS.
A pesar de su reputación como un desorden confuso, el diagnóstico del CFS es bastante estructurado y es hecho sólo si un paciente cubre todos los criterios siguientes:
- Fatiga de larga duración: Fatiga crónica severa e inexplicable que dura seis meses o más y que no se debe a un esfuerzo actual, no se quita con el descanso y, resulta en una reducción considerables de los niveles previos de actividad.
- Una colección única de cuatro o más síntomas que se presentan al mismo tiempo, incluyendo:
- pérdida a corto plazo de memoria o de concentración
- dolor de garganta
- nódulos linfáticos sensibles
- dolor muscular
- dolor de varias articulaciones sin inflamación o enrojecimiento
- dolores de cabeza de un nuevo tipo, patrón o severidad
- no sentirse descansado al despertar
- malestar después de ejercitarse, que dure más de 24 horas
Estos síntomas deben haber durado o haber sido recurrentes durante seis o más meses consecutivos y no deben haberse presentado antes de la fatiga.
La causa del CFS continúa sin conocerse. Los científicos no han sido capaces de identificar ningún indicio en particular de este padecimiento. En su lugar, la investigación actual sugiere que el CFS es el resultado final de la contribución de múltiples factores estresantes. En un artículo en
New Jersey Medicine
, Richard Podell, M.D. da su opinión: "El CFS inicia con una infección viral aguda. Especulamos que hay anormalidades en el sistema inmunológico que activan el sistemas metabólico que normalmente son detonantes cuando por ejemplo una persona combate la gripe. Pero después el cuerpo olvida desactivarlos." Esto a su vez causa un desequilibrio que es caracterizado por los síntomas típocos del CFS.
Dado que no hay causa conocida para el CFS, no hay cura conocida. Sin embargo, hay varias opciones de tratamiento farmacológico y no farmacológico para manejar el padecimiento.
El estrés
es conocido por empeorar los efectos del CFS y se considera que provoca recaídas. Los pacientes pueden evitar el estrés mediante los siguientes programas de modificación de conducta.
- Desarrollar una rutina diaria: Una rutina regular y manejable ayuda a evitar la 'caída' de fatiga que sigue a la 'altura' experimentada durante los períodos de buena salud. Sin una rutina regular, las personas con CFS tienden a sobre esforzarse ellos mismos cuando sus síntomas se apaciguan, pero después sufren de fatiga extrema provocada por la actividad excesiva.
-
Inicie hábitos adecuados de sueño: Una de las formas más efectivas para controlar el CFS es eliminar los factores de estrés que provocan una interrupción en el sueño. Los médicos aconsejan a los pacientes con CFS a establecer una hora regular para ir a dormir, evitar demasiado alcohol y
cafeína
, eliminar los sedantes y evitar comer tarde.
- Perder peso: Peso extra significa trabajo extra para moverse una circunferencia extra alrededor del cuello puede bloquear el paso del aire durante el sueño, lo cual puede llevar a la apnea del sueño. Los médicos aconsejan a lo pacientes iniciar un plan de reducción de peso bajo la dirección de un profesional capacitado.
-
Iniciar un programa adaptado de ejercicio: Mantener un buen ritmo es crítico en el manejo del CFS. Los médicos advierten contra la reanudación abrupta del ejercicio, que puede causar una reaparición de los síntomas. En su lugar, ellos exhortan a que la actividad física se reanude gradualmente. Esto puede significar algo tan simple como una
caminata
alrededor de la cuadra,
estiramiento
,
tai chi
o
yoga
.
- Terapia: Los terapeutas profesionales y ocupacionales entrenados pueden ayudar a los pacientes a establecer metas realistas y diseñar estrategias para mantener la energía, mejorando las capacidades funcionales y limitando la pérdida de condición física.
- Asesoría: Quienes sufren de CFS necesitan asesoría psicológica debido a que se desmoralizan por los contratiempos en su recuperación. La reestructuración cognoscitiva es una técnica efectiva que enseña a los pacientes cómo ganar control sobre sus emociones. Hace hincapié en la importancia de eliminar los pensamientos negativos. En su libro, Natelson explica, "El tratamiento ofrece al paciente con CFS mecanismos de defensa nuevos y efectivos para confrontar la frecuente opción de auto derrota de permanecer en cama. Y la simple idea de tomar control de la vida propia hace que cualquier paciente con enfermedad crónica se sienta mejor."
La terapia medicada es usada para aliviar síntomas específicos de pacientes individuales. Actualmente hay varios medicamentos prescritos que están siendo usados exitosamente para tratar a los pacientes con CFS. Estos incluyen:
- Agentes tricíclicos (por ejemplo Elavil [amitriptilina], Norpamin [desipramina]) para mejorar el sueño
- Antidepresivos como Prozac [fluoxetina], Zoloft [sertralina], Paxil [paroxetina], Effexor [venlafaxina], Desyrel [trazodona] y Wellbutrin [bupropión]
- Agentes ansiolíticos, como el Serax [oxazepam] o Xanax, para tratar el trastorno de pánico
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos
(como el ibuprofeno o naprosyn) para aliviar el dolor
Natelson ofrece los siguientes consejos para lidiar con el CFS:
- Buscar un médico con conocimiento
- Dudar de la cura o de un curandero milagroso
- Listar la ayuda de un profesor para desarrollar estrategias de defensa
- Desarrollar una red fuerte de apoyo
- Tener una actitud positiva
El curso del CFS varía de paciente a paciente. Mientras que algunas personas se recuperan espontáneamente, otros continúan hasta tener síntomas que crecen y permanecen. Sin embargo, la regla es de cierta mejoría con el tiempo, en lugar de la excepción. Para ayudar a enfrentar lo que parece ser un padecimiento incurable, Natelson aconseja a sus pacientes reír. Él dice, "
Reír
es positivo, en tanto que llorar es negativo. Poner más marcas del lado positivo hace el enfrentamiento más sencillo y reduce los síntomas."