El 13 de octubre del 2000, Emma Christofferson, de 28 años de edad, aterrizó en el aeropuerto Heathrow en Londres luego de un vuelo de 20 horas desde Sidney, Australia. Durante su último viaje en avión ella se quejo de sentirse enferma. Minutos después de aterrizar, ella caminó fuera del avión, se colapsó y murió antes de haber llegado al hospital. Su muerte fue atribuida a una
embolia pulmonar
(coágulos de sangre en los pulmones) derivando en una
trombosis venosa profunda
(DVT por sus siglas en inglés).
La edad de la Sra. Christofferson y su estado de salud no encuadraba en el perfil normal de un persona en riesgo de padecer una DVT. Su muerte trágica e inesperada atrajo la atención mundial de los medios y resaltó la pregunta que los médicos han estado debatiendo durante años: ¿los viajeros de grandes distancias están en un riesgo mayor de desarrollar el DVT?
El DVT (también conocido como tromboflebitis o tromboembolismo venoso) se presenta cuando un coágulo de sangre se desarrolla en las venas profundas de las piernas y la ingle (las áreas del abdomen bajo y del muslo superior). Estas venas profundas no son visibles en la superficie de la piel y no están relacionadas con las
venas varicosas
. Un coágulo que se desprende y viaja a través de las venas profundas al corazón y los pulmones puede causar bloqueo severo de flujo sanguíneo o la muerte.
La gente que desarrolla DVT no siempre presenta síntomas. Sin embargo, aquellos que sí los presentan normalmente experimentan los siguientes síntomas en una pierna o en la otra (rara vez en ambas):
Los síntomas del DVT incluyen:
- Enrojecimiento y/o tibieza de la piel
- Dolor en la pantorrilla o detrás de la rodilla
- Inflamación en el pie y/o la parte inferior de la pierna
Falta repentina de aliento severa, con o sin dolor en el pecho, puede ser una señal de que un coágulo ha embolizado (viajado) hacia los pulmones.
El DVT puede ser diagnosticado por
pruebas de imagen de ultrasonido
, las cuales resaltan el flujo sanguíneo en las venas y muestran la formación de coágulos. Si un coágulo es encontrado, se prescribirá inmediatamente un medicamento anticoagulante para estabilizar el coágulo y permitirle que se disuelva. Puede ser requerida la hospitalización por varios días para el tratamiento y la observación y los pacientes con frecuencia toman medicamentos orales por varios meses después, para asegurar la restauración del flujo sanguíneo normal a través de la vena.
Se estima que dos millones de personas en los Estados Unidos desarrollan anualmente el DVT. Los factores de riesgo incluyen:
- Una cirugía reciente o lesión, especialmente en la cadera, pierna o rodilla.
- Fumar
- Edad avanzada
- Obesidad
- Embarazo
- Uso de anticonceptivos orales, especialmente en las fumadoras
La conexión entre el DVT y la inmovilidad fue notada por primera vez en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial cuando el médico Keith Simpson reportó ver una creciente incidencia de embolismo pulmonar en las personas que permanecían sentadas largas horas en los refugios antiaéreos de Londres.
Hoy en día, permanecemos sentados por una razón muy diferente: Viajar. Más gente que nunca está viajando más lejos y de manera más frecuente en autos estrechos, autobuses, trenes y aviones. Esto inicialmente provocó lo que se llama "síndrome de clase económica" para el DVT relacionado con los viajes.
Aunque hay una significativa evidencia anecdótica que relaciona al DVT con los viajes a grandes distancias, los resultados de los estudios científicos son escasos y contradictorios; el consenso general es que se necesita más investigación. Dos casos de estudios de control (publicados en el
British Medical Journal
y
Chest
) que examinaron los viajes aéreos y DVT llegaron a conclusiones opuestas. Cualquiera que sea el grado de riesgo, la mayoría de los médicos están de acuerdo en que tomar medidas preventivas contra el DVT durante un viaje de larga distancia es una buena idea.
(Una nota precautoria: El DVT puede emerger
después
que el viaje ha sido completado. Si experimenta cualquiera de los síntomas listados anteriormente, contacte de inmediato con su médico).
Si usted está planeando cualquier clase de viaje que requiera estar sentado por un periodo extenso de tiempo, asegúrese de hacer los siguiente:
- Levántese y camine alrededor tanto como sea posible; al menos una vez cada hora, de ser posible. Levántese y estire sus brazos y piernas en su asiento si no hay espacio para caminar.
- Haga ejercicios de pantorrilla en su asiento y levante dedos y talones de manera frecuente para mantener la circulación de la sangre. También dé masaje a los pies, tobillos y músculos de la pantorrilla y la parte inferior de las piernas.
- Trate de sentarse cómodamente y evite cruzar las piernas.
- Haga arreglos para un asiento óptimo: Intente sentarse en un área que le deje algo de espacio, tales como un asiento de pasillo, de fila de salida o de mampara.
- Permanezca hidratado, beba abundantes líquidos pero evite las bebidas que contengan alcohol o cafeína ya que éstas promueven la deshidratación.
- Evite fumar; esto es especialmente importante si está tomando anticonceptivos orales.
- Use ropa holgada y evite la ropa estrecha que restrinja el flujo de la sangre (por ejemplo, cinturones apretados).
- Use buena calcetería. Evite los calcetines o medias que le queden muy apretados alrededor de los tobillos o debajo de las rodillas. Las personas con circulación venosa deficiente (venas varicosas severas y/o inflamación crónica de los pies) podrían comprar medias de compresión, las cuales ayudan a evitar que la sangre se concentre en las venas de las piernas.
- Revise sus medicamentos. Si está en un alto riesgo de desarrollar el DVT, su médico puede recomendar el heparin de bajo peso molecular, un medicamento que evita la formación de coágulos. La aspirina se recomienda algunas veces, pero hay un desacuerdo entre los médicos acerca de su eficacia en la prevención del DVT. Consulte con su propio médico acerca de su salud actual y el uso de medicamentos.