Cuando otros tratamientos para la impotencia no son efectivos, insatisfactorios o incómodos, los hombres se inclinan por los implantes. Si la impotencia se debe a la diabetes, la radioterapia, la cirugía de próstata u otra causa física, un implante quirúrgico puede ayudar a los hombres a recuperar la habilidad para desempeñarse en la cama y tener mayor control sobre sus erecciones.
Los implantes vienen en dos categorías principales: La más simple, llamada un implante semi rígido o que no es hidráulico, está formado por un par de barras de silicón. Estas se pueden doblar y son lo suficientemente rígidas como para permitir la penetración. Estas variedades contienen un cable de acero o un cable enroscado que corre a través del centro de cada barra. Para comenzar el sexo, simplemente se alza el pene para poner derechas las barras. De todos los implantes, estos son los más fáciles de usar, tienen menos partes movibles y son las menos caras. Sin embargo, con este tipo de implante, el pene siempre está semi erecto y tiene que ser metido entre ropas ajustadas, porque hay un riesgo de que se note. A diferencia de una erección natural, ni la longitud ni el ancho del pene se aumenta. A pesar de eso, a algunos hombres no les importa esas limitaciones.
El segundo tipo de implante, más complejo, es un par de cilindros poco profundos, inflables (hidráulicos) que vienen como una unidad de una, dos o tres piezas. Estos aparatos, hechos de silicón o poliuretano, le van mejor a los hombres que están altamente motivados y tienen una buena destreza.
El aparato de una pieza o independiente, es un pequeño paquete con una bomba en un extremo y un reservorio en el otro. La unidad entera se coloca en el pene. Para tener una erección, usted simplemente bombea el frente del cilindro, permitiendo que una solución salina se desplace fuera del reservorio hacia las barras poco profundas. Al doblar hacia abajo el pene por unos cuantos segundos después del acto sexual, la erección se ablanda y el líquido regresa al reservorio.
En el implante de dos piezas, se colocan una bomba y un reservorio en el escroto. Con el aparato de tres piezas, únicamente se inserta la bomba en el escroto; el reservorio se coloca en el abdomen. Es este implante sumamente complejo el que más se parece a una erección natural. Cuando está rígido, el pene está más firme que con los otros implantes, y cuando está flácido, está más suave y es más fácil de disimular.
Cuando se usa un inflable de tres piezas, todo lo que el hombre tiene que hacer es apretar la bomba para forzar el líquido para que se desplace del reservorio a través de los tubos conectivos para llenar los cilindros del pene, provocando una erección. Con la bomba en la mano, el hombre tiene control sobre cuándo y qué tanto durará su erección. En cierto grado, tanto la longitud como la anchura se expanden, como lo hacen en una erección natural. El presionar una válvula de presión en el escroto (en la base de la bomba) manda de regreso el líquido al reservorio; el pene se suaviza como lo haría normalmente.
Ningún implante es bueno para todo hombre. Un urólogo puede proporcionarle distintas opciones con base en una cantidad de factores, incluyendo su anatomía específica y sus necesidades.
Estos procedimientos, que pueden ser caros, dependiendo de lo que cubra su seguro, normalmente se realizan bajo anestesia general, espinal o epidural. Dependiendo del implante, el procedimiento dura de 30 minutos a dos horas. El urólogo decidirá con precisión dónde hacer las incisiones con base en el tipo de aparato que se inserte.
Un pequeño corte podría hacerse debajo de la cabeza del pene o entre éste y el escroto. Después de decidir acerca del tamaño adecuado del implante, el doctor coloca los componentes del implante en las dos cámaras (corporal cavernosa) en el eje del pene que normalmente se llenaría de sangre durante una erección. Ahí se acaba la cirugía, al menos que el implante necesite de la colocación adicional de un reservorio y una bomba.
En ese caso, se hace una incisión en el escroto para insertar la bomba y se hace otro corte en el abdomen para que el reservorio pueda ser colocado en la base de la pelvis. Generalmente se sostiene el pene contra el abdomen por medio de cintas adhesivas hasta que sane la incisión y se inserta un catéter para drenar la vejiga.
Dependiendo del tipo de implante, de la anestesia y de si hay complicaciones, su estancia en el hospital puede durar desde un día hasta una semana. El dolor posterior a la operación puede durar de uno a dos mese - su urólogo le recomendará el medicamento apropiado para el dolor.
A medida que sana la incisión, la punta dura de tejido que se forma eventualmente desaparecerá. Probablemente visitará a su urólogo muchas veces después de la cirugía y luego a los seis meses o en intervalos de un año más tarde. Se le instruirá para que llame al consultorio si usted desarrolla dolor que empeora, hinchazón, enrojecimiento o problemas para orinar.
Espere regresar a sus actividades diarias normales durante tres a seis semanas, aunque algunos hombres regresan a trabajar después de unos cuantos días. Probablemente su urólogo le dirá que evite la actividad física extenuante de cuatro a seis semanas posteriores a la cirugía. Ni siquiera piense en tener una sesión experimental de sexo hasta que este completamente sanado, lo que puede tomarse cuatro semanas o más. El doctor le dirá cuando es seguro - de otra forma se arriesga a tener dolor e infección.
Ninguno de los implantes afecta su habilidad para eyacular o tener un orgasmo. Rara vez, algunos hombres terminan con dolor persistente o una pérdida de sensación en el pene. Muchos hombres se sorprenden de saber que con un implante su erección no será lo que solía ser; con frecuencia dura menos o puede que no sea tan rígida. Además, el pene flácido no está tan relajado como solía estarlo. Pero estos resultados generalmente dependen del tipo de implante utilizado y de qué tan bien se recuperó.
Todas las cirugías conllevan riesgos y eso incluye los procedimientos de implantes. En un pequeño porcentaje de casos, la herida puede infectarse. En tanto que los implantes se han vuelto más confiables con los años - los tubos son resistentes a retorcerse y los conectores y el reservorio no tienen rebabas - todavía podría surgir una variedad de problemas.
Cerca del 5% de los implantes maleables o semi rígidos fallan, mientras que el 10% de los implantes hidráulicos de tres piezas funcionan defectuosamente después de cinco años. En general, mientras más complejos sean los implantes, habrá mayor probabilidad de problemas mecánicos. El líquido puede filtrarse y, aunque la solución salina no presenta un riesgo médico, es necesaria una segunda operación porque sin la substancia salina el implante no se podrá inflar.
Algunas veces el reservorio o la bomba pueden sobresalir de la piel. Ocasionalmente, la unidad se autoinflará o desinflará sin aviso. O puede romperse el tejido sano adyacente a los implantes. Los hombres deben de aceptar de que existe una probabilidad de que tal vez necesiten someterse a una segunda operación ya sea para retirar el implante o para que se inserte otro. Es difícil decir cuanto tiempo durará un implante porque, al igual que con cualquier aparato médico, hay un desgaste y una desgarradura progresivo.
Implante de pene con silicón, aunque es sólido y no se parece al gel, acarrea los mismos riesgos inherentes a los trasplantes de senos con silicón. Han habido reportes de que las partículas de silicón, emitidas por el implante, pueden viajar hacia otras partes del cuerpo, pero hay pocos datos para confirmar que los problemas de salud derivados del silicón están asociados con esos aparatos.
Piense cuidadosamente acerca de los implantes, porque generalmente son irreversibles. Las cámaras del pene se alteran permanentemente por el aparato, haciendo poco probable que las erecciones naturales alguna vez regresen. A pesar de los riesgos, más del 80% al 90% de los pacientes están satisfechos con su decisión de hacerse un implante. Para muchos hombres, los implantes significan una confianza renovada en su habilidad para desempeñarse.