Book: My Secret Garden by Nancy Friday Usar el sexo para seguir su camino es un táctica familiar de la mujer en la comedia. Ella amenaza a su compañero con "el sofá" si no consigue tras lo que anda. O ella lo hará feliz si él cumple sus deseos. De cualquier forma, él está a su merced. En la vida real, sin embargo, usar el sexo como recompensa o castigo no es gracioso.

El poder - o la falta de él - es lo que usualmente lleva a la gente a retener o medir el sexo a su discreción. Algunos pueden querer el control total. Otros encuentran que es la única sensación de control que tienen. La mayoría de las veces, la restricción de sexo es sólo la punta de un problema que en realidad es todo un iceberg.

"Las batallas de poder son una parte normal de cada relación," dice Lonnie Barbach, PhD., un terapeuta de San Francisco y coautora de Going the Distance: Finding and Keeping Life-long Love. "Pero si siente una falta de deseo sexual, ello implica que ha conseguido una etapa secundaria y usualmente es algo que necesita ser tratado."

Cuando el Sexo No Es Agradable

De acuerdo al Masters and Johnson Institute en St. Louis, Missouri, un tercio de las parejas tienen problemas de deseo sexual inhibido, o ISD (por sus siglas en inglés). El sexo naturalmente es un placer, dice el Director del Instituto Mark Schwartz, Sc.D. La gente no debería forzarse a sentirse sexuales más de lo que deben forzarse a disfrutar un delicioso helado de chocolate.

"Nunca 'sirva' a su compañero por una sensación de deber o de culpa," dice Schwartz. Es importante que sean respetadas las necesidades de cada persona. "Todos los seres humanos estamos en un proceso de crecimiento," dice. "Una relación basada en el papel de la mujer como un objeto no puede durar."

En el siglo XIX, la idea de que una mujer pudiera rehusarse a tener sexo con su esposo era un concepto radicalmente feminista. Muchas feministas en el siglo XIX, de hecho, se opusieron al control natal y al aborto porque querían establecer los derechos de las mujeres de abstenerse del sexo aun en el matrimonio. La abstinencia era el método más efectivo del control natal y el aborto no estaba fácilmente disponible ni era seguro.

Pero la era de la revolución post sexual ha proveido a las mujeres con muchas opciones de control natal, así que la mayoría de mujeres no necesitan temer el embarazo. Y aunque los riesgos del SIDA y otras enfermedades son reales, usualmente no son de mayor importancia para las parejas monógamas y casadas. Hoy, muy poca gente cuestiona el derecho de cualquiera para negar el sexo, aun en el matrimonio. Pero las parejas deben estar conscientes de que, cuando un cónyuge ha empezado a retener o rendirse al sexo como un deber, hay algo que está fallando en la relación y que tiene que ser tratado.

"Si puede negociar si quiere o no dormir con la ventana abierta, puede aprender a negociar deseos sexuales dispares," dice Schwartz. Otras parejas necesitan asisitr a terapia o pueden incluso terminar la relación.

¿Un Problema de la Mujer?

En las comedias de la TV, usualmente es la mujer la que usa el sexo para manipular al hombre. Schwartz encuentra que muchas mujeres que empiezan a rechazar su papel como un objeto sexual también empiezan a encontrar el sexo desagradable. Aunque el deseo sexual es tan natural como el hambre y la sed, tenemos una capacidad extraordinaria de controlar el sexo. Históricamente, antes de que las mujeres tuvieran otra fuente de poder, tal como el dinero, frecuentemente arrojaban los tiros sexualmente. Barbach nota que una mujer que constantemente tiene que pedirle a su esposo ayuda con el quehacer doméstico puede empezar a sentirse indefensa y usada y no sentirá muchas ganas de hacer el amor. "Después de todo, ella está detentando el poder al rehusar algo," dice Barbach. "El retener es una posición muy poderosa."

Pero, de acuerdo a Patricia Pitta, una psicóloga de Manhasset, New York, conforme las mujeres han ganado libertad financiera y otro poder en áreas de sus vidas, algunos hombres han empezado a usar el sexo como una forma de comunicar la fuerza que sienten que de otra manera no poseen.

¿Qué hacer?

Aunque las tácticas sexuales cosechan la atención deseada o ganan alguna otra batalla para su perpetrador, el problema real queda sin resolver. Los sentimientos de decepción, ira y frustración empiezan a tomar el mando. El sexo, que debe ser disfrutable en un nivel físico, emocional e incluso espiritual es degradado.

"Cuando usa el sexo como una herramienta de poder, interfiere con el placer y unidad que puede traer a la relación," dice Pitta. "La belleza de la experiencia sexual se impide terriblemente."

Para los que están tentados a usar el sexo o los que se han sentido demasiado indefensos para usarlo para ganar el control, es importante detenerse y preguntarse por qué. En muchos casos, las parejas se beneficiarán de la terapia para ayudarlos a arreglar su relación. Esta puede ser una buena oportunidad para arreglar asuntos sin resolver. Mucha gente encontrará que los problemas por el poder o las definiciones de los roles desde sus propias familas están siendo cultivados desde la relación.

"La buena noticia es que la terapia matrimonial es bastante sofisticada en estos días," dice Schwartz. "Las parejas fácilmente pueden transformar su relación, especialmente si empiezan lo suficientemente temprano."

Intimidad en los 90's

En algunos casos, las parejas tienen una relación saludable, pero sólo fuera de la recámara. Esto puede ser un problema en una relación monógama a largo plazo, especialmente para las parejas ocupadas con sus carreras e hijos. La fatiga, la familiaridad y la presión pueden dejarlos vulnerables. Pueden ver a su declinante vida sexual como un símbolo de la decaída en su relación.

"El sexo algunas veces se convierte sólo en algo que hace porque es un deber - un hábito," dice Schwartz. "A pesar de estar pasando por una variedad de turnos, mucha gente piensa que deben sentirse sexuales"

La terapia también puede ayudar a aquellas parejas comprometidias y que trabana en exceso. Pero para ellos el objetivo no es tanto una búsqueda de la causa original por la batalla de poder, sino encontrar tiempo y energía para encender chispas otra vez. "El mayor reto que enfrentan las parejas monógamas hoy es mantener la pasión sexual," dijo Barbach. "Una pareja necesita apartar tiempo... haciendo de su cónyuge y de su vida sexual una prioridad."