Tenía 11 años cuando empezó, ese dolor agudo en mi psique que me llevó primero a las lágrimas y después al teléfono para llamar a mis padres y pedirles que me recogieran de la casa del amigo al que estaba visitando. Después de años de dormir feliz fuera de casa, de repente había desarrollado añoranza por la casa. Mi experiencia no fue anormal, ni fue incurable.
La añoranza por la casa es una parte normal del crecimiento, dice Chris Thurber, PhD, un psicólogo clínico infantil del Phillips Exeter Academy en Exeter, New Hampshire. De hecho, la investigación de Thurber indica que durante una estancia de dos semanas en el campamento, el 90% de los niños extrañarán por lo menos un día.
En un estudio, Thurber interrogó a niños entre los 8 a los 16 años de edad en campamentos de dos semanas para medir en una escala de 0 a 10 sus sentimientos de añoranza por la casa, con 10 indicando mayor añoranza. Los resultados mostraron que cerca del 20% de los niños mostraron niveles de añoranza por la casa de moderados a severos. Esos niños estaban lo suficientemente preocupados por extrañar como para hacer algo para enfrentarlo. Sólo del 6% al 7% experimentaron niveles intensos de añoranza con síntomas severos de depresión.
"La añoranza por la casa en un fenómeno universal y es normal desarrollarlo," dice Thurber. "¿No sería extraño que los niños no extrañaran su casa?"
Entonces, ¿qué es exactamente la añoranza por la casa? De acuerdo a Thurber, "es la angustia o el impedimento causado por una separación actual o anticipada de casa y caracterizada por pensamientos agudos de anhelo y preocupación sobre casa y objetos a los que se tiene apego."
Thurber dice que la angustia o el impedimento, a menudo se muestran como
estrés
emocional, tal como la tristeza o ansiedad. En algunos niños, también puede manifestarse en su conducta. Ellos pueden estar retraídos y tener problemas para disfrutar las actividades que solían hacer. En pocas situaciones, los chicos pueden incluso mostrar síntomas físicos como dolores de estómago o de cabeza.
Pensar en casa y objetos relacionados, como una mascota, comida casera e incluso la televisión, dificulta que el niño se sienta a gusto consigo mismo cuando está lejos de casa. Lo que los niños extrañan puede variar, dice Thurber.
Los niños más jóvenes corren el mayor riesgo de sufrir síntomas severos de añoranza por la casa simplemente porque ellos no han desarrollado habilidades para hacerle frente al estar lejos de casa, dice Thurber. Sin embargo, eso no significa que los chicos de 13 y 14 años no experimentan añoranza también.
También, contrario a la creencia popular, la añoranza por la casa no siempre desaparece después de los primeros días de estar lejos. Los adultos suelen creer que si los niños soportan los primeros dos o tres días del campamento, la añoranza por la casa podría disminuir. La investigación de Thurber demuestra lo contrario.
En el 20% de los niños que añoraron más su casa durante un campamento de dos semanas, los niveles de añoranza por la casa se incrementaron durante toda la semana. Ellos añoraron más su casa hasta el día 12, cuando sabían que pronto se irían." Esto significa que usted no puede ignorar a los niños después de los primeros tres días de campamento," dice Thurber. "Tampoco los puede ignorar aunque sean mayores."
Afortunadamente, los padres pueden hacer cosas para aliviar la ansiedad del niño referente a estar fuera de casa, ya sea en un campamento o en la casa de un familiar o amigo, o incluso en el hospital. Sarah Fallon, una especialista en el cuidado infantil del Texas Children's Hospital en Houston, Texas, recomienda preparación y práctica. "Entre menos sorpresas haya, es mejor," dice. "Los padres deben preparar a los niños sobre lo que les espera."
O, dice Susan Nathanson, propietaria y ex directora del Camp Matoaka en Smithfield, Maine, y autora de
The Homesick Manual
, "No se trata de la preparación para el campamento sino de la preparación para enfrentar situaciones nuevas."
Las buenas noticias es que la añoranza por la casa desaparece con el tiempo. Nathanson dice que sólo el 1% ó 2% de sus campistas que tuvieron añoranza por su casa el primer año experimentaron añoranza por la casa al año siguiente.
Entonces, ¿que puede hacer usted para ayudar a sus hijos a prepararse antes de que dejen la casa? Siga este consejo:
- Hágala una decisión compartida
-
"Si los niños se sienten obligados a salir, ellos tienden a añorar más la casa," dice Sal Severe, PhD, una psicóloga escolar en Arizona y autora de
How to Behave So Your Children Will, Too
. Déjelos ayudarle a decidir cuánto tiempo estarán fuera de casa.
- Sea positivo
- No deje que los niños sepan que usted está preocupado sobre su capacidad para estar fuera. "Resuelva cualquier preocupación sobre su hijo de manera privada," dice Nathanson. También, si usted tuvo una mala experiencia de campamento cuando era joven, no hable mucho sobre eso con su hijo. Thurber aconseja decir cosas como, "Te extrañaré, pero nos veremos pronto. Sé que me escribirás muchas cartas debido a todas las cosas divertidas que harás."
- Dígales que es normal extrañar la casa
- Explíqueles que usted también extrañó la casa. "Recordar que hay un lado positivo de sentir añoranza por la casa hace que lo niños se sientan mejor," dice Thurber, agregando que esto es particularmente importante para los niños mayores que no tienen tanta experiencia al estar fuera de casa como otros niños de su edad.
- Use el sistema compañero
- Considere enviar a los niños al mismo campamento que sus amigos o hermanos, dice Fallon.
- No soborne a los niños para irse
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El soborno envía un mensaje equivocado a los niños. "El tiempo fuera de casa es valioso y debe ser intrínsecamente recompensado," dice Thurber. "Es lo que aumenta la independencia y fortalece la
autoestima
de los niños."
- Planee ensayos de salidas
- Severe recomienda empezar con una noche fuera de casa y después aumentarlo a un fin de semana.
- No envíe mensajes mezclados
- "No le dé a los niños mensajes mezclados," dice Thurber. Por ejemplo, evite decir que a pesar de que sabe que van a pasar unos días magníficos, usted no sabrá qué hacer sin ellos. "Piense en lo que va a decir de manera que no dé a los niños más razones para preocuparse," dice.
- Sea creativo
- Dele a sus hijos estrategias creativas para no extrañar, dice Thurber. Darles formas de sobreponerse a sus sentimientos los ayudará a pasar estos momentos difíciles.
- No haga "tratos para recogerlos"
- No prometa recoger a su hijo si extraña la casa. Nathanson explica que si usted le ha prometido a su hijo recogerlo después de tres días, por ejemplo, el niño no hará nada más que esperar a que llegue ese día y nunca tratará de disfrutar. "Hay casos en que la añoranza por la casa es tan severa que no está bien dejar que el niño se quede," dice Thurber. Al hacer que se quede, usted solo amarga su noción de salir de casa. Hasta ahora esos casos son raros, menos del 1% de los niños, dice.
- Prepárese
- Asegúrese de que no está emitiendo vibras negativas, porque los niños se alimentan de las vibras de sus padres. Si usted es de la clase de persona que se pone sensible cuando dice adiós, asegúrese de estar con otro adulto que pueda estar emocionado por el niño.
A excepción del pequeño porcentaje de niños que muestran signos severos de añoranza por la casa, la mayoría estará bastante emocionado de haber sido capaces de derrotar su añoranza. "Se refuerza su autoestima porque se sobrepusieron a una experiencia desagradable y un tanto dolorosa," explica.