Si le preguntara a los padres cuál es su principal objetivo al criar a sus hijos, muchos responderían, "criar adultos independientes, responsables y productivos." Suena sencillo pero en una sociedad llena de sobreindulgencia, gratificación al instante y autosatisfacción, con frecuencia los malos hábitos interfieren.

La pregunta es: ¿Cuál es la diferencia entre un hábito temporal que puede desaparecer - como chuparse el dedo o dormir con las luces encendidas - versus un hábito que puede llevar a patrones destructivos a largo plazo, como comer demasiado u oler pegamento? Y además, ¿cómo pueden los padres guiar a sus hijos hacia los hábitos saludables que le servirán también cuando sean adultos?

The Dictionary of Psychology , escrito por Arthur S. Reber, define un hábito como "un patrón de actividad que se hace por repetición, se automatiza, se arregla y se cumple fácilmente y sin esfuerzo," Penelope Leach, en su libro, Your Growing Child, From Babyhood through Adolescence , describe hábitos como "actividades repetitivas, que comienzan porque son útiles o recompensantes para el individuo pero se vuelven semi automáticas. "

Todos tenemos hábitos. Algunos son útiles y son parte necesaria de nuestras funciones diarias, mientras que otros son dañinos y pueden interferir significativamente con nuestras vidas. Es la repetición y la automatización de estos hábitos lo que puede causar relaciones conflictivas, estrés social y/o llevar a comportamientos adictivos.

Decidir Qué Cambiar y Con Qué Vivir

"Mi hija de cuatro años de edad constantemente se chupa el dedo. Me vuelve loca. Hemos intentado de todo para que lo deje de hacer pero parece que nada funciona." Muchas personas se preocupan y a veces sienten pánico hacia los hábitos que desarrollan sus hijos. Si descubre que es uno de esos padres, puede ayudar que deje de pensar en su papel para tratar el tema. En lugar de eso, sólo enfóquese en cómo eliminar el hábito, evalúe la situación al preguntarse a sí mismo lo siguiente:

  • ¿El hábito le provoca daño físico a su hijo? (Ejemplo: Chuparse el dedo por mucho tiempo)
  • ¿El hábito es socialmente inapropiado? (Ejemplo: Tantrums de carácter)
  • ¿El hábito le creará problemas a su hijo más adelante en su vida? (Ejemplo: No termina las tareas)
  • ¿El hábito está asociado con adicciones a largo plazo? (Ejemplo: Comer demasiado)
  • ¿El hábito indica comportamiento compulsivo? (Ejemplo: Negarse a caminar en las grietas de la calle o banqueta)
  • ¿La actividad habitual interfiere con otras actividades de la niñez? (Ejemplo: No dejar a un lado su "cobija" para jugar)
  • ¿El hábito está ligado con la ansiedad o la inseguridad? (Ejemplo: Ticks nerviosos o espasmos)

Algunas veces, responder estas preguntas lo puede ayudar a tener una mejor perspectiva de cómo tratar el hábito. Puede determinar que hay pocas razones para preocuparse o puede decidir que el hábito está interfiriendo con el bienestar de su hijo y necesita su atención. Normalmente, un enfoque tranquilo y paciente es el más efectivo. Responder a los hábitos de los niños con emoción, amenaza y castigos con frecuencia puede complicar el problema.

Detener los "Malos" Hábitos

Determine la razón del hábito. Muchos hábitos son el resultado del estrés o del nerviosismo. Simplemente el ayudar a su hijo a encontrar maneras alternativas para relajarse, puede ayudar a cambiar el comportamiento habitual. Lynsey, quien tiene ocho años de edad, se enreda continuamente el cabello cuando está en una situación estresante. Cuando sus padres la ven haciendo esto, discretamente le bajan los brazos a un lado y le frotan los hombros por unos minutos. Después, le enseñan a doblar sus manos y respirar profundamente cuando sienta urgencia por enredarse el cabello.

Altere la situación. Identifique cuándo y dónde ocurre el hábito normalmente. Muchos hábitos ocurren sólo algunas veces en ciertos lugares. Trevor, un niño activo de seis años de edad, se balancea hacia atrás y hacia adelante cuando se sienta en el piso a ver la TV. Sus padres le compraron una silla grande, y la llamaron su silla de "TV" e inmediatamente eliminaron el problema.

Discuta el hábito con su hijo. Encuentre el momento en el que usted y su hijo puedan tener una discusión tranquila e ininterrumpida. De una manera relajada, explíqueles por qué quiere cambiar su comportamiento habitual. Por ejemplo, "Mami y Papi quieren que estés listo para el jardín de niños el próximo mes, así que necesitamos que empieces a dejar tu cobija en casa." O "estoy preocupado de que si sigues mordiéndote las uñas, te dolerán los dedos y se te pueden infectar."

Una discusión puede ayudar a concientizarlos de un hábito que ni siquiera reconocen. Kathy, una mamá de gemelas de siete años de edad, estaba frustrada porque las niñas se rascaban frecuentemente la nariz. Un día las sentó, puso un espejo enfrente de ellas, les dijo que se rascaran la nariz y les preguntó lo que pensaban. Después de la carcajada, las niñas admitieron que era "asqueroso" y que "no se veía bien". Fuera de un recordatorio ocasional, las niñas descontinuaron el hábito de rascarse la nariz.

Algunas veces, es útil explicar a los niños cómo ha superado personalmente un hábito. Déjelos saber que está de su lado y que tiene el interés de ayudarlos a cambiar su comportamiento.

Ofrecer incentivos. Algunas veces, los niños sólo necesitan motivación para cambiar sus hábitos. Elógielos cada vez que vea que no están cayendo en su comportamiento habitual. Haga tablas sencillas que indiquen su éxito. Cuando se llene la tabla, deles una recompensa. Esto no sólo anima a los niños a superar su hábito, sino que aumenta la autodisciplina y la gratificación retardada.

Cómo Establecer "Buenos" Hábitos

Sea un modelo ejemplar. La mejor manera de enseñar a los niños a ser autodisciplinados es darles el ejemplo. Los padres que demuestran hábitos positivos como comer sanamente, hacer ejercicio, tratar a los demás con respeto, cumplir con las obligaciones, etc, están inculcando estos hábitos a sus hijos, simplemente por la manera en la que viven la vida.

Es difícil esperar que los niños dejen los malos hábitos cuando no tenemos la voluntad de dejar los nuestros. Trabajar en un hábito personal junto con su hijo, también puede ser efectivo. Es importante que sea serio acerca del compromiso de cambiar, para que su hijo pueda ver los efectos positivos de la fuerza de voluntad.

Comenzar temprano. Nunca es demasiado temprano para empezar a enseñar buenos hábitos. Guiar a un recién nacido a un horario para comer y dormir, es el comienzo para establecer hábitos saludables. Los niños pueden adquirir buenos hábitos así como deshacerse de los malos. Eileen Davis, una maestra de tercer año en Indianapolis dice, "puedo decir cuáles son los niños a los que les han enseñado buenos modales en casa. Tienen el hábito de decir 'por favor' y 'gracias' en los momentos adecuados. En mi clase es mucho más difícil enseñar a los niños, incluso a esta temprana edad, a aplicar los modales por primera vez."

Enséñeles las consecuencias naturales. Los buenos hábitos traen muchas consecuencias saludables. Los niños las experimentarán a medida que desarrollan buenos hábitos. Por ejemplo, los niños que tienen el hábito de cepillarse los dientes regularmente, se beneficiarán de tener dientes saludables. Además, los niños a los que se les enseña a ahorrar su dinero, tendrán más dinero para comprar las cosas que realmente deseen. Les puede decir a los niños los beneficios de los buenos hábitos pero cuando experimenten las consecuencias por primera vez, estarán más motivados para continuarlos a lo largo de su vida.

Los niños se enfrentarán con muchas tentaciones a lo largo de su vida, requiriendo de juicios sabios, autodisciplina y equilibrio. Dirigirlos hacia los hábitos saludables y ayudarlos a superar los malos hábitos, los ayudará a ser los individuos independientes, responsables y productivos que la mayoría de los padres desean que sean.