Con los teléfonos celulares sonando, artefactos inalámbricos de correo electrónico vibrando y la disponibilidad cada vez mayor de los módems de Internet a alta velocidad, ¿es de sorprenderse que la gente se sienta tecnoestresada?
Para un elevado número de personas "conectadas", la disponibilidad constante, malabarear con múltiples tareas y ordenar una inundación de información fomenta un tipo de ansiedad llamado tecnoestrés.
"El tecnoestrés captura todas las formas en que la tecnología provoca irritación, frustración, estrés, falta de sueño," dice el experto Larry D. Rosen, PhD, profesor de psicología de la California State University. Rosen y su esposa, Michelle M. Weil, PhD, han estado estudiando la respuesta de las personas a la tecnología desde principios de la década de 1980. Ellos son coautores del libro
TechnoStress: Coping with Technology @WORK @HOME @PLAY
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"Estamos empezando a oír de personas que dicen 'amo la tecnología. La uso todo el tiempo, pero me está volviendo loco, No puedo llevar el ritmo'," dice el Dr. Rosen. "Hay más nueva tecnología todos los días y más solo a la vuelta de la esquina."
Una entrevista realizada por Reuters a mediados de la década de 1990 en más de 1,000 administradores de negocios, encontró que el 42% sentía que sufrían de enfermedades cardíacas y 62% decía que sus relaciones se veían afectadas por el exceso de información.
"La tecnología puede ser buena," explica el Dr. Rosen. "Puede ahorrarnos tiempo. Puede hacernos trabajar mejor, de manera más eficiente. Pero uno debe establecer limites muy claros."
La tecnología nos hace más fácil revisar los mensajes en el auto, responder un correo electrónico mientras
compramos la despensa
o revisar la más reciente cotización de la bolsa desde la playa. Pero sólo porque la tecnología haga la comunicación instantánea posible, no significa que sea saludable. Sintonice sus reacciones. ¿Usted se revolotea cuando un fax interrumpe un video que está viendo con su familia? ¿El tiempo personal y de trabajo se convirtieron en un espacio borroso? ¿Se siente abrumado? ¿Siempre hay algo más que necesita hacerse? En otras palabras, ¿la tecnología lo gobierna o esta lo está controlando?
"Es difícil de controlar," explica el Dr. Rosen. "A menos que pongamos límites claros en nuestras vidas, estaremos constantemente haciendo tareas múltiples y nos veremos enfrentados a una sobrecarga de información."
Un estudio reciente del National Institutes of Health encontró que una región del cerebro específica y bien desarrollada maneja un cierto tipo de comportamiento multifuncional o de tareas múltiples llamado,
bifurcación
, la cual le permite a las personas la habilidad única de distraer temporalmente su atención de la tarea principal hacia actividades alternas, y luego regresar a donde se habían quedado.
Pero si está haciendo demasiadas cosas, su cerebro carga con todos esos pensamientos extras, en espera de ser resueltos. Usted puede llegar a experimentar dificultad para concentrarse a lo largo del día. El filtro de ideas saldrá a la superficie a media noche.
"Esta poniendo una situación en el cerebro a través de la cual tendrá un cerebro activo [inclusive] cuando se supone que debe estar tranquilo y durmiendo," dice el Dr. Rosen. "Estará procesando tareas sin terminar que usted nunca tranquilamente término."
Esforzarse en lograr hacer más de una cosa a la vez, aumenta los niveles de estrés y disminuye el sentido de control y la productividad. Las personas juzgan mal la velocidad con la cual ellos pueden lograr algo, provocando expectativas irreales.
Algunos se han adecuado tanto a las tareas múltiples, que se sienten incómodos haciendo una sola cosa a la vez. Aun así, esto crea lo que los Drs. Rosen y Weil llaman "locura multifuncional." "Esta lo contagiará," advierte el Dr. Rosen. "Usted no puede multifuncionar para siempre, no puede seguir el paso, es demasiado."
La multifuncionalidad eleva los sistemas bioquímicos y fisiológicos del cuerpo. Esa hiperactividad puede insensibilizar los sentidos, haciendo más difícil pensar con claridad. "Esto provoca reacciones químicas en el cerebro que harán que se agote, que esté irritable y cree el potencial para que posteriormente aparezcan problemas fisiológicos," dice el Dr. Rosen.
La tecnología no sólo invade la vida individual, cambia la dinámica familiar. "Tan pronto como comience a ir a 24/7 y permitiendo el acceso con usted todo el día, toda la noche, todos los días, se encontrará interactuando menos con su familia y amigos," dice Rosen.
"Yo nunca he conocido a alguien que me diga que ama la tecnología y que la use todo el tiempo y que no tenga áreas que hayan sido afectadas en su vida," dice él. "Puede que ellos no lo sepan, pero no se están comunicando con su esposa, viendo a sus hijos o simplemente han perdido contacto con sus amigos."
Los miembros de la familia pueden estar sentados en la misma habitación, pera mamá puede estar platicando con sus amigas en Internet, los mas jóvenes jugando video juegos y papá recibiendo correos electrónicos de la oficina. "La tecnología tiende a ser individual, una actividad de una sola persona," dice Rosen. "Y si deja a los niños jugar, el mundo tecnológico es tan sugestivo, tan multimedia, tan fascinante y tan diseñado para tener el control del poder, que ellos jugarían durante 24 horas seguidas."
Rosen recomienda que los padres no renuncien el control a los jóvenes sabios en tecnología, imponga límites acerca de los artefactos que puedan ser utilizados y cuándo y sirva de ejemplo apagando sus equipos de comunicación y poniendo atención a los niños y entre si.
Rosen y Weil sugieren las siguientes habilidades de supervivencia:
- Uno a la vez
- Dedíquese a una sola actividad a la vez tiempo. Intente hacer una cosa y hágala bien. Disfrute de las actividades sin dividir su atención; por ejemplo lea o vea la televisión, no ambas. "Haga una sin la otra y encontrará que las disfrutará más," dice Rosen.
- No necesita saber
- Acepte que usted no puede saber todo ni seguir el paso con la avalancha de información. Límite las búsquedas en Internet a una duración predeterminada de tiempo.
- Cálmese
- No responda a la velocidad de la tecnología al tratar de acelerarse usted. No tiene que responder un correo electrónico en cuanto aparezca en la pantalla.
- Limite los comportamientos que aislan a la familia
- Imponga restricciones de tiempo para utilizar los juegos de video y navegar en Internet. Pase los ratos libres jugando un juego de mesa, disfrutando de la naturaleza o simplemente platicando.
- Mida sus tiempos
- Registre y compare el tiempo estimado para hacer una tarea con el tiempo actual y ajuste sus expectativas de manera razonable. Diga no a las tareas que no tenga tiempo de llevar a cabo.
- Tome notas
- Haga listas y escriba las ideas, para que pueda regresar a ellas después sin dejar que se atasquen en su cerebro. Tenga a la mano una libreta y un lapicero junto a su cama.
- Aislándose
- Quite las distracciones cuando trate de concentrarse. Deje que la máquina contestadora grabe los mensajes. Cierre la ventana de correo electrónico. Deje que el fax se quede en la máquina.
- Desconéctese
- Programe un tiempo para estar lejos de sus "juguetes". Apague el teléfono celular y localizador cuando vea películas, cuando saque a pasear al perro o cuando vea el atardecer desde su muelle favorito.
"Sea usted quien controle la tecnología, No sea el controlado," concluye el Dr. Rosen. "No existe la forma en que pueda evitar la revolución tecnológica. Está aquí y se va a quedar, pero puede controlar la manera en que lo afecta."