
¿Qué pasaría si los médicos clínicos pudieran tratar la esquizofrenia antes de que se volviera una enfermedad devastadora? Los reportes recientes de una investigación indican que esto puede volverse una opción.
Caitilin, de quince años de edad, era una estudiante excelente con muchos amigos cuando entró a noveno grado. De repente, un año después, se volvió inquieta en la escuela, dejó de poner atención a sus maestros y finalmente reprobó todas sus materias. En casa, ella parecía cada vez más retraída y aislada, pasaba horas durmiendo o viendo televisión. La adolescente que antes jamás estaba de mal humor se volvió malhumorada, inquieta, sospechosa de quienes estaban a su alrededor y de vez en cuando se le veía hablando con ella misma a la vez que hacía movimientos de mano repetitivos y extraños. Varios años después, escuchaba voces e insistía que la CIA estaba tramando un asesinato para matarla a ella y a su familia, se le diagnosticó esquizofrenia.
Los expertos creen que si Caitlin hubiera recibido ayuda a la primer señal de problema, su descenso a psicosis pudo haberse prevenido.
Actualmente, los investigadores de todo el país intentan identificar a personas que están en un alto riesgo de desarrollar esquizofrenia. Como se ha reportado en varios estudios recientes, también están intentando tratar a las personas en alto riesgo con pequeñas dosis de medicamento antipsicótico antes de que todos los síntomas de éste trastorno psiquiátrico devastador hayan surgido.
En los años recientes ha habido un cambio considerable en nuestro entendimiento de la esquizofrenia. Actualmente se cree que es una enfermedad del cerebro de bases biológicas y desarrollo neurológico, con un fuerte componente genético.
De acuerdo a esta teoría, una lesión cerebral de cierto tipo se presenta ya sea antes o poco después. La lesión permanece esencialmente inactiva hasta que es detonada por varios factores estresantes en el entorno que normalmente ocurren durante el final de la adolescencia, que es la época en que con mayor frecuencia empiezan a aparecer los síntomas de la esquizofrenia.
La clínica The Recognition and Prevention of Psychological Problems (RAPPP) se enfoca principalmente en la detección de las características prodromales (los primeros cambios observables de conducta y síntoma) que indican las etapas iniciales de enfermedad mental severa. La clínica ofrece un tratamiento y estrategias de intervención temprana para pacientes jóvenes que muestran los primeros signos de enfermedad mental incluyendo terapia individual, familiar y de grupo; habilidades sociales y capacitación para la nutrición; y dosis bajas de medicamentos.
De acuerdo a un doctor, las características prodromales específicas asociadas con la esquizofrenia incluyen:
- Conductas extrañas
- Alteración en la higiene y en el arreglo personal
- Comportamiento poco apropiado (por ejemplo, reír cuando se habla de algo triste)
- Discurso vago, sobre elaborado o circunstancial
- Pobreza en el lenguaje
- Creencias extrañas o pensamiento mágico
- Experiencias de percepción poco comunes
Características prodromales no específicas que pueden ser signos significativos de advertencia de riesgo mayor de esquizofrenia o trastornos relacionados incluyen:
- Deterioro gradual de función
- Retraimiento social incrementado
- Dificultades de concentración
- Motivación reducida
- Humor deprimido y/o ansiedad
- Alteraciones del sueño
- Recelo
La evidencia sugiere que el tratamiento más temprano inicia después del desarrollo de una psicosis actual, entre más rápido más inmediata la recuperación y mejores los resultados. Como en el caso de Caitlin, mucho tiempo transcurrido frecuentemente entre las primeras manifestaciones de psicosis (como alucinaciones e ilusiones) y la inscripción en el tratamiento. Reducir el tiempo de tratamiento de los pacientes con psicosis debe mejorar el pronóstico.
Un estudio de 1996 en el London Health Sciences Center ofreció tratamientos cognoscitivos, conductuales y farmacológicos a pacientes jóvenes que ya habían sufrido sus primeros episodios psicóticos. La mayor parte del deterioro en la esquizofrenia, el cognoscitivo, el tipo intelectual de deterioro, se presenta dentro de los primeros dos a cinco años. Sin una intervención temprana, lo que los doctores son capaces de realizar es relativamente limitado.
Otra serie de artículos de 1996 en el
Schizophrenia Bulletin
reportaron hallazgos de investigadores que dieron pequeñas dosis de medicamentos antipsicóticos a pacientes que mostraban "etapas de riesgo mental" en combinación con estrategias de manejo del estrés psicosocial y educación para pacientes y quienes cuidan a los pacientes. Este enfoque redujo significativamente el número de veces durante las cuales los síntomas psicóticos fueron más exagerados y provocaban mayor invalidez. Los estudios también se han hecho en algunas personas que tienen muchas de las características prodromales, mencionadas arriba, pero que aún no han desarrollado psicosis. Parte de esta investigación se ha resumido en la siguiente sección.
En noviembre de 1999, varios grupos de investigación que se ocuparon de identificar y tratar jovencitos en riesgo, le presentaron sus hallazgos a un grupo de médicos eticistas, investigadores psiquiátricos y pacientes que apoyan la discusión de los temas complejos surgidos a partir de los estudios de la intervención temprana.
El Dr. Thomas H. McGlashan, director de un estudio actual en la Yale University, está observando los beneficios de los medicamentos psicotrópicos en pacientes que manifiestan retraimiento social, cambios en la personalidad, deterioro de la higiene personal, disminución del rendimiento académico y rareza de percepción (todos los síntomas prodromales de la esquizofrenia). En un estudio a doble ciego, 22 sujetos entre las edades de 12 y 45 años se les dio ya sea Zyprexa, un medicamento antipsicótico, o un placebo y serán monitoreados para ver si el medicamento es capaz de acortar el desarrollo de la totalidad de los síntomas psicóticos.
El Dr. Patrick D. McGorry de la University of Melbourne en Australia y autor del The Recognition and Management of Early Psychosis, discutieron su estudio de pacientes con síntomas pre-esquizofrénicos. Un grupo fue tratado con dosis bajas de Risperdal junto con una forma especialmente diseñada de psicoterapia (Grupo 1) y otro grupo con síntomas similares recibió sólo la psicoterapia (Grupo 2). Sólo 4 de los 31 sujetos en el Grupo 1 desarrollaron psicosis dentro de los seis meses después de haber dejado de tomar el medicamento. Sin embargo, en el Grupo 2, 10 de los 28 sujetos se volvieron psicóticos. Esta es una diferencia clínica y estadísticamente significativa, pero debido al pequeño número de personas estudiadas, obviamente se requiere de más investigación. Como escribió el Dr. McGorry en 2003, la utilidad clínica final y seguridad general de este enfoque y el rango de los tratamientos efectivos permanecen poco claros y, serán determinados mediante una investigación más extensa.
El concepto de predecir los trastornos psiquiátricos todavía es relativamente nuevo, lo que ha llevado a muchas preocupaciones sobre ubicar a las personas como "pre-esquizofrénicas" y medicarlas cuando no muestran signos definitivos del trastorno. Los médicos clínicos se preocupan sobre la posible estigmatización de las personas definidas como "en alto riesgo," así como de la posibilidad de que el ser tratadas como "en alto riesgo de una enfermedad mental" pueda afectar drásticamente la propia imagen de cada persona. Tal vez sean de más importancia los medicamentos usados para tratar la esquizofrenia que tienen muchos efectos secundarios, algunos de lo cuales pueden poner en riesgo la vida. Dado que no hay una prueba perfecta para la esquizofrenia temprana, inevitablemente algunas personas que nunca hubieran desarrollado esquizofrenia si no hubieran sido tratadas, serán tratadas con medicamentos. Hasta que un mejor diagnóstico temprano se haga posible, la intervención antes del desarrollo de la psicosis debe ser considerado como experimental. Algunos deben tener en cuenta que también representa un riesgo bioético significativo.
Estas preocupaciones necesitan ser pesadas contra la posibilidad bastante real de que el diagnóstico y la intervención temprana pueden ser capaces de prevenir una vida de incapacidad psiquiátrica mutilada.
Para la esquizofrenia, el pronóstico es mejor nunca. El tratamiento incluye una combinación de medicamentos potentes para contener los síntomas, terapia familiar para incrementar el entendimiento y capacitación social, la conducta y probablemente profesional para mejorar el funcionamiento. Cerca del 80% de los pacientes responden favorablemente a algunas combinaciones de estas intervenciones.
Además, conforme acumulamos conocimiento sobre los signos y síntomas de la esquizofrenia temprana y desarrollamos nuevas estrategias para atacar el trastorno a los primeros signos de su aparición, los investigadores y médicos clínicos son prudentemente optimistas de que pronto mejorará el diagnóstico.