¿La vida lo hace tropezar? La resistencia es lo que lo ayuda a recuperarse cuando las cosas se ponen difíciles
.
"Somos mucho más capaces de lo que creemos que somos."
- Dr. Sel Ledermen.
"El sol saldrá mañana"
"Cuando la vida te traiga limones, aprende a hacer limonada."
"Pon una cara feliz."
No hay nada más fastidioso que un puñado de trillados clichés cuando está combatiendo la adversidad y preferiría un poco de compasión. Pero estos clichés tipo Pollyanna ½ puntualizan ser más saludables para desarrollar la habilidad para recuperarse de la adversidad siendo resistente que para permanecer estancado en la desgracia.
El Ph.D Sel Ledermen, un psicólogo de práctica privada en Manhattan, define las resistencia como "la habilidad de decidir qué es lo mejor que se desea ser y qué es lo que puede hacer para tratar de manera constructiva con el peso y las flechas de la fortuna indignante." El puntualiza que al recuperarnos de la adversidad, usted puede no estar exactamente donde quiere estar. En vez de eso, dice Lederman que la resistencia es la habilidad de decidir, no importa que es lo que le pase, usted va a aprender de ello. "La gente resistente acepta la responsabilidad de su vida y de sus elecciones y ellos entienden que por más mal que se ponga pueden arreglarlo."
Las gente resistente es mejor capaz de tratar con los tragos amargos que reparte la vida, debido a que ellos aprenden a tratar con factores de estrés presentes así como adversidades en el futuro, añade el Ph.D Robin Dee Post, un psicólogo de Denver. Ellos son capaces de recuperarse de la adversidad de una manera adaptable, activa y saludable, Post explica. Ellos se sienten efectivos y poderosos, no indefensos. Después de enfrentar con una pérdida, un trauma o el
estrés
, las personas resistentes pueden volver a enfocarse en lo que está adelante sin sentirse abrumada o permitiendo que los eventos pasados tengan un efecto negativo.
Mi esposo y yo aprendimos del valor de la resistencia de primera mano cuando la manía de las fusiones en la loca década de los 80s le costó su empleo sólo semanas después de que su compañía nos hubiera transferido a un nuevo lugar miles de millas lejos de nuestros amigos y familiares.
Súbitamente nos encontramos a nosotros mismos aturdidos, desesperados y con pánico con nuestros tres hijos pequeños, un montón de cuentas, sin seguro médico, sin ingresos y sin idea de como podríamos controlar esto. El sueño llegó a ser un medio de escape elusivo necesitado desesperadamente. Alternábamos entre una sensación de pavor y una sensación de desesperanza conforme buscábamos maneras de que él regresara a su trabajo. Yo desarrollé un mal caso de bronquitis; él llegó a estar indiferente y desganado. Ambos estábamos irritables y malhumorados.
No fue hasta que empezamos a mirar hacia adelante en vez de hacia atrás que levantamos el peso que antes era insoportable. El enfocarnos en nuestras oportunidades más que en nuestras pérdidas nos permitió empezar a movernos hacia adelante. Empezamos a fijarnos nuevas metas. Reevaluamos nuestras prioridades. Esto hizo las cosas infinitamente mejores para nuestra familia entera.
Ha sido una escalada larga, estresante y algunas veces espantosa. Hemos dado pasos equivocados aquí y allá, pero hemos aprendido y hemos crecido más en la última década de lo que hubiéramos pensado que sería posible durante aquellos primeros horribles meses. A partir de entonces, hemos pasado a través de pequeños reveses financieros y las subsecuentes decisiones profesionales. Actualmente estamos reestructurando nuestras vidas para enfrentar la discapacidad súbita y devastadora de un ser querido. Nuestras habilidades como padres están constantemente desafiadas por dos adolescentes y un preadolescente. Las lecciones de resistencia que aprendimos esos años todavía nos ayudan a manejar la situación hoy.
Seguir adelante sólo es una parte de la resistencia, explica Ledermen. El aprendizaje, las creencias religiosas, las creencias morales y las creencias familiares son todos elementos esenciales para la resistencia, explica.
Ledermen cree que aunque algunas personas pueden ser más innatamente resistentes que otras y que las experiencias de la vida contribuyen a su nivel innato de resistencia, la resistencia puede ser aprendida. Es importante no culparnos a nosotros mismos de los que hemos hecho a lo largo del camino. "Todos somos más capaces de lo que creemos," dice, "pero también somos más capaces de estropearlo."
Las personas no resistentes tienden a apesadumbrarse por sus problemas, pueden estar menos preparadas para manejar problemas en el futuro y son más propensas a estar abrumadas, tal vez al punto de interesarse en cosas como el alcohol o las drogas o a desarrollar problemas psiquiátricos, dice Post. Los resultados físicos de ser incapaz de enfrentar la adversidad incluyen la depresión, la pasividad y la tendencia a culpar a otros de cualquier cosa que nos afecte.
Post dice que las personas resistentes pueden estar más cómodas en sus relaciones personales debido a que su resistencia los ayuda a enfrentar los problemas sin hacer hincapié en ellos. Aquellos que son menos resistentes son más propensos a acumular los problemas y sentirse resentidos. Pero simplemente el ser adaptable en sus relaciones con los otros no indica resistencia, dice. Las personas verdaderamente resistentes enfrentan sus problemas y luego siguen adelante.
Podemos ayudar a nuestros hijos a ser resistentes siendo un modelo de resistencia para ellos. "Los padres que son resistentes son más capaces de tratar con los problemas conforme se presentan y ser más efectivos como modelos de su función," dice Post. "Ellos también enfrentan mejor los agentes estresantes del exterior, lo cual les permite ser padres más efectivos."
Ella sugiere enseñar a los niños habilidades para sobrellevar que les ayuden a ser más efectivos, asertivos y poderosos. Ella agrega que es particularmente importante para los adolescentes el ser resistentes. "Ellos están enfrentando una de las tareas más duras de la vida para llegar a ser adultos independientes."
La euforia inicial de haber sobrevivido de una manera exitosa y seguido adelante más allá de la experiencia traumática ya sea por un problema de salud, la pérdida de un ser amado, un trabajo, una relación u otro evento devastador es con frecuencia reducida a un sentimiento de "esperando que se caiga el otro zapato."
Realmente, mi esposo y yo alcanzamos ese punto cuando estábamos más supersticiosos acerca de disfrutar o aun discutir qué tan lejos habíamos llegado los últimos diez años. Sentíamos que hacerlo hubiera sido "tentar al destino." De hecho, cuando habíamos aprendido recientemente que nuestro viejo automóvil de once años estaba en sus últimos momentos y que tenía que ser reemplazado, nos sorprendimos si el anticipado proverbial "otro zapato" finalmente se había caído. Gracias a una buena economía y a las bajas tasas de interés, esto no fue así. Estábamos todavía esperando y observando, sólo de manera humorística por ese zapato. Ledermen dice que el miedo es una forma de culpa del sobreviviente. Este es un miedo perfectamente normal, añade Post, pero si la preocupación interfiere con su vida, puede necesitar ayuda profesional.
Todos nosotros confrontamos la adversidad de una o de otra forma a largo de nuestras vidas. La habilidad de enfrentarla, procesarla y hacer que nuestra vida siga adelante define, en un alto grado, quienes somos y lo que somos capaces de llegar a ser. Si encuentra en la metáfora de los limones y de la limonada demasiado de un clich ½, está bien. Tal vez prefiera poner este pensamiento en espejo de su baño: "Todo aquello que no nos mata nos hace más fuertes."