¿Es usted capaz de responder con las emociones apropiadas en un ambiente familiar difícil? ¿Es usted empático con sus colegas, y aún así es capaz de controlar las estresantes situaciones de negocios? ¿Está consciente de sus emociones y es capaz de lidiar con ellas diariamente? De ser así, usted tiene un alto nivel de lo que los expertos están llamando "inteligencia emocional" y esto puede ser algo que le traiga éxito en la vida.

Daniel Goleman ciertamente lo cree así. Como el autor que uso primero el término al conocimiento público en su best-seller de 1995, Emotional Intelligence: Why it can matter more than IQ , Goleman se ha posicionado a sí mismo como el centro de una pequeña industria preocupada con el concepto de "inteligencia emocional." El el CEO del Emotional Intelligence Services, el copresidente del Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations y un popular conferencista en el circuito de lecturas a nivel mundial.

Uno de las objetivos principales de Goleman es expandir nuestra noción de la inteligencia y muestra que el "autocontrol, el entusiasmo y la persistencia, y la habilidad de motivarnos a nosotros mismos" son habilidades de vida cruciales. Como Howard Gardner, el educador de la Harvard University quien propuso que la "inteligencia" tiene al menos siete diferentes variedades, Goleman busca influenciar la manera en que educamos a nuestros hijos y a nosotros mismos. De acuerdo con Goleman, nuestra vida ética y comunitaria depende de la automoderación y de la compasión, y de las habilidades asociadas con la inteligencia emocional. A diferencia del cociente de inteligencia (IQ por sus siglas en inglés), el cual es considerado como un valor absoluto que se obtiene en el nacimiento, la inteligencia emocional se piensa que puede ser cultivada y mejorada a lo largo de la vida.

Debido a que sus ideas son intrigantes, el trabajo de Goleman ha sido prominente en la manera en que nuestra cultura mira a las emociones. Goleman tomo prestada la frase "inteligencia emocional" de dos investigadores académicos y luego usó la investigación estudiantil para cimentar sus ideas. Esto le dio al libro una orientación más popular que el trabajo de los investigadores originales, Mayer y Salovey.

Tomar prestado de la academia

El doctor John Mayer, un psicólogo de la University of New Hampshire y el doctor Peter Salovey, un psicólogo de la Yale University, empezaron escribiendo acerca de la inteligencia emocional a fines de la década de 1980. Reconociendo que las emociones y el intelecto con frecuencia se creen opuestas, los dos profesores empezaron a considerar cuáles podrían ser las consecuencias de la interacción benéfica entre ambas.

La investigación ya había mostrado que los sentimientos fuertes podían ayudar a la gente a percibir nuevas alternativas o a hacer mejores elecciones. Las emociones profundas, razonaron, podían hacer que el pensamiento humano fuera más racional y profundo. Esto los condujo a la propuesta de la "inteligencia emocional" - esto es, la inteligencia inspirada por emociones fuertes - podía, de hecho, marcar la diferencia entre una decisión convencional y una innovación brillante. En el ejemplo de Mayer y Salovey, la inteligencia emocional podría significar la diferencia "entre la construcción del Puente de Brooklin, con su renovada belleza, [o construir]...el más mundano Puente de la Calle 59." Los autores también propusieron que la inteligencia emocional "nos permite pensar de manera más creativa y usar las emociones para resolver problemas."

Mezclando las ideas con la ciencia

Goleman ha conseguido permiso de los dos autores para usar la frase "inteligencia emocional," y entonces ha expandido el concepto en muchas maneras. Como Salovey y Mayer, Goleman estaba interesado en las interacción de las emociones con el intelecto. Pero como un escritor científico más que un erudito o académico, Goleman tuvo rienda suelta para generalizar a partir de un muy amplio rango de datos. Citando evidencia neurológica que indica que la amígdala y los lóbulos prefrontales del cerebro son responsables de nuestras respuestas emocionales mientras que el neocortex y otras estructuras de límbicas son responsables de nuestro pensamiento racional, Goleman ha construido su argumento básico.

El ha razonado que, "de cierta forma, tenemos dos cerebros, dos mentes y dos tipos diferentes de inteligencia: La racional y la emocional." El también ha sostenido que el uso de la inteligencia emocional es tan importante en la vida como el uso de nuestra capacidad intelectual. De ahí ha nacido una noción autónoma de "inteligencia emocional" que ha sido muy distinta y con diferentes características de la clase de inteligencia asociada con el IQ.

El trabajo de Goleman

En su trabajo seminal, Goleman describió cinco campos que delinean los parámetros de la inteligencia emocional.

  • Autoconsciencia - La habilidad de reconocer un sentimiento mientras está sucediendo es fundamental para la inteligencia emocional. Si somos incapaces de notar nuestras emociones podemos sentirnos abrumados y podemos luchar por mantenerse a flote de la bendición de estos sentimientos fuertes.
  • Controlando las emociones - Es la habilidad de mantener y aun de mantenerse estable o regresar rápidamente de las alteraciones de la vida que se presenta en la habilidad anterior. Queremos tener una sensación de control sobre nuestras emociones de tal forma que podamos lidiar con ellas de una manera apropiada.
  • Automotivación - De manera subyacente, el cumplimiento del alguna clase de objetivos es la habilidad de ordenar nuestras emociones para llevarlas a su término. Para las tareas creativas, la concentración y el dominio (aprender a retrasar la gratificación y reprimir los deseos inapropiados) son habilidades importantes y el control emocional es esencial.
  • Reconocer las emociones de los otros - Las habilidades de la "gente" están basadas en la capacidad de empatizar y la habilidad de estar a tono con las emociones de los otros. El altruismo es del dominio de la empatía y descansa en la base de las profesiones que tratan de la ayuda a los otros tales como la docencia, la administración y las artes curativas.
  • Manejar las relaciones - La efectividad interpersonal depende de nuestra habilidad de controlar las emociones de los otros. Los proyectos brillantes y las comprensiones innovadoras con frecuencia nunca se realizan debido a una falta de competencia social y de habilidades de liderazgo.

El futuro de la inteligencia emocional

Goleman no está solo en su campo. De hecho, el concepto de la inteligencia emocional y la idea relacionada de "cultura emocional", fluye en todos los campos asociados con la inteligencia emocional, se ha expandido a una multitud de libros escritos por expertos y se han desarrollado seminarios y talleres. En el corazón del interés y de la discusión hay una cuestión importante: Mientras que muchas habilidades asociadas con la inteligencia emocional son innatas, la "inteligencia emocional" está pensada como un paquete de habilidades aprendidas. Esto, como consecuencia, eleva la cuestión de si esta debe ser importante en nuestra agenda social completa.

El libro de Goleman, de hecho, termina con una discusión sobre las bases educacionales en las cuales los niños aprenden a prestar atención a sus emociones y a controlar su impacto. En su trabajo reciente y en muchos de los de sus colegas, hay una preocupación acerca de la aplicación de la "inteligencia emocional" a las situaciones de negocios y a otras situaciones de la amplia vida diaria.

Todos nosotros probablemente conocemos a alguien en el cual lo brillante es evidente, pero que no ha tenido mucho éxito en la vida debido a su ineptitud social o a su falta de motivación. Probablemente tenemos amigos que han tenido un gran éxito basados simplemente en sus habilidades para manejar situaciones sociales y de negocios con fineza y tacto. Los argumentos acerca de la "inteligencia emocional" ha traído a la atención pública la necesidad de considerar a la inteligencia como algo más que IQ.