En 1976, Sally Field ganó el Premio Emmy por su retrato de Sybil, una mujer con al menos 16 personalidades diferentes. Esa afección, conocida como trastorno de personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativa (MPD/DID, por sus siglas en inglés), es uno de todos los diagnósticos psiquiátricos más controversiales. De hecho, la controversia es de tal grado que algunos en el campo psiquiátrico creen que el MPD/DID no existe siquiera.
De acuerdo al menos una referencia estándar de los trastornos psicológicos, el DSM-IV, MPD/DID está definido por tres características principales: Al menos dos o más personalidades distintas que existen en un individuo, con cada personalidad siendo dominante (en control) en diferentes momentos. El comportamiento individual es determinado por la personalidad que es dominante en cierto tiempo. Cada una de las personalidades separadas y distintas dentro del individuo es compleja e integrada con sus propios patrones conductuales, relaciones sociales y nombre.
Además de los criterios antes mencionados cuando se diagnostica MPD/DID, los terapeutas también buscan la incapacidad de un paciente para recordar información personal importante o ciertos bloques de tiempo (donde tal incapacidad no puede explicarse por el olvido normal). También buscan situaciones donde el trastorno de la personalidad que sugiere MPD/DID no puede ser explicado ni por abuso de sustancias ni por una afección médica general.
Generalmente, se piensa que el MPD/DID es causado por trauma extremo y prolongado en la niñez, tal como un abuso físico y/o sexual. Algunos psiquiatras sienten que otro trauma extremo y prolongado, como estar sujeto a combatir desastres naturales o abuso emocional severo, puede causar MPD/DID. La teoría es que para tratar con tal trauma extremo y prolongado, un niño creará personalidades alternativas para separar en compartimentos mentales y así lidiar con el trauma en curso.
De acuerdo a expertos en el campo, la personalidad original de una persona con MPD/DID con frecuencia está desentendida de la otras personalidades distintas y alternativas. El control de los individuos es cambiado a una personalidad alternativa por desencadenantes (con frecuencia relacionados de alguna manera, al menos en la mente del paciente, con el trauma subyacente que causó el MPD/DID). Cuando el control regresa a la personalidad original, algunos pacientes no recuerdan nada del tiempo en que estuvieron bajo el control de una de las personalidades alternativas, mientras que otros sí lo recuerdan.
Aunque se cree que la raíz del MPD/DID ocurre en la niñez, generalmente no es diagnosticada hasta la adolescencia o la edad adulta. Se piensa que la afección yace latente por muchos años (es decir, hasta que un individuo alcanza los 30 o 40 años), pero indudablemente se desarrolló en la niñez. Una gran mayoría de los pacientes diagnosticados con MPD/DID son mujeres, aunque algunos en el campo de la psiquiatría creen que la incidencia de la afección en hombres es mayor que la que se diagnostica.
Aunque diferentes terapeutas usan diferentes técnicas para tratar el MPD/DID (como lo hacen con muchas afecciones psicológicas), hay cuatro elementos en el tratamiento del MPD/DID que parecen ser ampliamente aceptados por los expertos en el campo:
- Primero, el terapeuta debe diagnosticar la enfermedad y comunicarla al paciente. Esta tarea es considerada bastante difícil, debido a que el paciente con frecuencia puede reaccionar tanto con miedo como con incredulidad.
- Segundo, el terapeuta debe adquirir la confianza del individuo. Esto también es considerado bastante difícil, debido a que se debe ganar la confianza de cada una de las diferentes personalidades del paciente.
- Tercero, el terapeuta debe ayudar a que el paciente enfrente y supere el trauma original que subyace al MPD/DID. Dependiendo de la gravedad de la condición del paciente, esta parte del proceso puede tardar meses o años.
- Y finalmente, el terapeuta trata de ayudar a que el paciente fusione o integre la personalidad (o personalidades) alternativa distinta y diversa de vuelta a la personalidad original del paciente.
La controversia alrededor del MPD/DID tiene que ver con el que sea una enfermedad ampliamente subdiagnosticada o una que esté extremadamente mal -(y debido a esto en demasia-) diagnosticada. Consecuentemente, hay estimados ampliamente variados de cuánta gente sufre de MPD/DID.
Los profesionales de la salud mental que se suscriben a la teoría anterior estiman que la incidencia de MPD/DID en la población general es al menos 1% y algunos sienten que el porcentaje es mucho mayor. Sienten esto debido a que el MPD/DID con frecuencia es acompañado por otras afecciones psicológicas (frecuentemente graves) tal como la depresión,
fobias
y/o el abuso de drogas o alcohol con frecuencia es pasado por alto o mal diagnosticado.
Controversialmente, una creciente mayoría de la comunidad de salud mental cree que el MPD/DID es (o al menos ha sido) extremadamente diagnosticado en exceso, un diagnóstico así llamado "de furor". Creen que aunque el MPD/DID existe, es una afección extremadamente rara que ocurre en sólo un puñado de muchos individuos alterados. Algunos entre este grupo de médicos creen que el diagnóstico del MPD/DID a veces es de naturaleza iatrogénica, lo que significa que el terapeuta, al buscar con demasiada intensidad una afección particular, puede realmente causar que el paciente crea que sufre de esa afección, causándole exhibir los síntomas de esta afección, haciendo un diagnóstico de MPD/DID de tipo autosatisfactorio y profético. Hay incluso un reducido subgrupo en la comunidad de la salud mental que cree que la afección puede no existir del todo.
Aquellos que creen que el MPD/DID está demasiado diagnosticado en exceso (o que no existe del todo) señalan un número de razones para esta creencia, incluyendo:
- El problema anteriormente mencionado del diagnóstico iatrogénico
- La falta de literatura médica refiriéndose a esa afección con síntomas parecidos o cercanos al MPD/DID antes de la introducción de un diagnóstico oficial de MPD/DID en la profesión de salud mental.
- El repentino crecimiento de especialistas en MPD/DID y el diagnóstico de MPD/DID cuando dicho diagnóstico entró de moda y la subsecuente caída tanto del diagnóstico y especialistas MPD/DID
Dada la controversia entre los médicos, ¿qué puede entonces el público lego concluir sobre el MPD/DID? ¿Es una condición extremadamente subdiagnosticada, una enfermedad que no existe del todo, o algo intermedio?
Aunque virtualmente imposible de demostrar (debido a la complejidad de la afección y el diagnóstico, así como la naturaleza de "ciencia suave" de la psicología en general), la mayoría de los médicos parecen creer que la manifestación clínica del MPD/DID es una condición real pero extremadamente rara.
De acuerdo al Dr. Jeffrey Miner, un psicólogo clínico y forense del área de Boston, que ha evaluado a acusados criminales que afirman sufrir de MPD/DID, "estoy convencido de que el MPD/DID existe, pero estoy igualmente seguro de que los casos genuinos son raros." El Dr. Miner nota además que aunque pensaba que había una calidad como de furor en el diagnóstico y podría haber sido diagnosticado en exceso por pocos años, la mayoría de los médicos son muy cuidadosos antes de hacer un diagnóstico de MPD/DID. El Dr. Miner observa además que realmente, tal diagnóstico debe hacerse sólo sobre un período de tiempo significativo, no sólo con base en unas pocas entrevistas con un cliente.
Finalmente, el Dr. Minter señala que si piensa que sufre de un trastorno de personalidad múltiple, o si está preocupado porque está sufriendo períodos de amnesia de varios eventos, no trate de diagnosticar la afección. En su lugar, Miner enfatiza, que debe encontrar un psicólogo o psiquiatra con licencia y calificado que practique terapia y discuta sus preocupaciones abierta y honestamente.