El glioblastoma multiforme es un neoplasma intracraneal primario común y maligno. Se clasifica como un tumor glial debido a que está conformado de astrocitos mal diferenciados (células cerebrales). Se puede desarrollar espontáneamente, o menos comúnmente, transformar de un tumor cerebral de menor grado, menos maligno. La mayoría están localizados en los hemisferios cerebrales, pero rara vez pueden ser benignos en la columna vertebral o tallo cerebral.
Esta es una condición seria que requiere cuidado por parte de su médico. Si usted sospecha que tiene esta condición, contacte a su médico inmediatamente, ya que el tratamiento temprano conlleva a un resultado más favorable.
El glioblastoma multiforme se origina a partir de astrocitos, que normalmente funcionan como células estructurales y de apoyo en el cerebro. No se entienden bien los factores desencadenantes que estimulan que un astrocito en normal funcionamiento se desarrolle en un astrocitoma maligno o glioblastoma multiforme.
Un factor de riesgo es aquello que incrementa su probabilidad de contraer una enfermedad o condición. Los factores de riesgo incluyen:
- El GBM es ligeramente más común en hombres que en mujeres.
- El GBM es común después de los 50 años de edad.
- El GBM es ligeramente más común en caucásicos, latinos, y asiáticos.
- Los astrocitomas de bajo grado, ocasionalmente se convierten en un tumor de mayor grado, como astrocitoma anaplástico o glioblastoma multiforme.
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Hay una incidencia incrementada de gliomas (incluyendo astrocitoma, glioblastoma) asociados con varios trastornos genéticos, incluyendo
neurofibromatosis
, esclerosis tuberosa,
enfermedad Von Hippel-Lindau
, síndrome de Li-Fraumeni, y síndrome de Turcot.
- También existe una asociación entre la radiación iónica y el astrocitoma.
- Las preocupaciones populares con respecto a la radiación electromagnética y el uso de teléfonos celulares no han sido apoyadas con estudios epidemiológicos.
Los síntomas incluyen:
- Nuevo inicio de dolores de cabeza; más del 30% de pacientes
- Nuevo inicio de ataques; del 30% al 60% de pacientes
- Disfunción cognitiva progresiva: dependiendo de la ubicación de un tumor, se reportan déficits focales que afectan la visión, lenguaje, función motriz, sensibilidad.
- Cambios en la personalidad
- Cambios en la conducta, desarrollo de comportamientos inapropiados
- Pérdida de la memoria
Después de tomar un historial completo de sus síntomas y completar un examen físico, su médico también podría usar las siguientes pruebas:
- Tomografía Computarizada
- un tipo de rayos X que usa una computadora para tomar imágenes de estructuras internas del cerebro
- Imagen de Resonancia Magnética
- una prueba que usa ondas magnéticas para tomar imágenes de estructuras internas del cerebro
- Escáner MRS - una prueba que mide el metabolismo (del área afectada) en el cerebro
- Electroencefalograma (EEG)
- una prueba que registra la actividad cerebral al medir las corrientes eléctricas a través del cerebro
- Biopsia Cerebral
- retiro de una muestra de tejido cerebral para examinar anormalidades en el cerebro
- Punción Lumbar
- retiro de una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo para revisar anormalidades en el cerebro
- Escáner de Tomografía por Emisión de Positrones (PET)
- produce imágenes que muestran la cantidad de actividad funcional en el tejido viviente que se va a estudiar
Con frecuencia, se realiza cirugía para confirmar el diagnóstico y aliviar el dolor de cabeza, pero es imposible la resección total.
El tratamiento de radiación
se usa para disminuir más el tamaño del tumor, por lo general en aproximadamente 25%.
La quimioterapia
también incrementa el tiempo de supervivencia y la calidad de vida. Los esteroides para suprimir la inflamación, los medicamentos para suprimir ataques, y los medicamentos para el dolor se usan rutinariamente para ayudar a pacientes.
Actualmente, los investigadores están estudiando nuevos métodos de terapias incluyendo la inmunoterapia, antiangiogénesis, terapia molecular, y terapia de genes. Se necesita realizar más investigación para valorar si estos métodos funcionarán.
Desafortunadamente, el pronóstico en general es malo, e incluso con tratamiento agresivo, pocos pacientes sobreviven más de cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, existe evidencia de que la intervención médica y quirúrgica actual incrementa la expectativa de vida y mejora la calidad de vida.
Es importante un enfoque multi-disciplinario para pacientes y familias de pacientes, como grupos de apoyo, psicoterapia, psiquiatría, y control del dolor, así como cuidado en residencia para enfermos terminales cuando sea apropiado.
Ya que se desconocen las causas de GBM, no hay medidas preventivas.