Hay varios tipos de audiometría, incluyendo:
Para los adultos y niños mayores:
Audiometría de tono puro
- Esta prueba generalmente se realiza en una cabina a prueba de sonido. Usted se colocará unos audífonos enganchados a un audiómetro - un aparato que envía sonidos en diferentes volúmenes y van a un oído a la vez. Se le pedirá que responda, muy posiblemente elevando su mano, cada vez que oiga un sonido.
También se le puede pedir que use un instrumento especial llamado oscilador óseo detrás de cada oído. El aparato envía sonidos como vibraciones directamente a su oído interno. Una vez más se le pedirá que responda cada vez que oiga un sonido.
Audiometría del habla
- Mediante audífonos, usted escuchará al audiólogo hablar palabras sencillas, de dos sílabas. Las palabras serán enviadas a un oído a la vez, a diferentes niveles de volumen. Se le pedirá que repita cada palabra al audiólogo, o que señale una imagen.
Audiometría por obstrucción (también llamada timpanometría)
- Se inserta una sonda dentro de su oído. El aparato cambia la presión del aire en su oído y emite sonidos. La prueba mide cuánto se mueve su tímpano en respuesta al cambio de la presión del aire y los sonidos. Puede ser útil determinar qué tan bien está funcionando el oído medio, y si hay líquido en el oído medio.
Para bebés y niños que empiezan a caminar:
Audiometría conductual
- Los bebés se observan para ver cómo reaccionan a algunos sonidos.
Audiometría de refuerzo visual
- A los niños se les enseña a mirar hacia la fuente de un sonido.
Audiometría de juego condicionado
- Los niños mayores reciben una versión divertida de la prueba de audiometría de tono puro. Se envían sonidos de volumen y tono variante a través de audífonos a un oído a la vez. A los niños se les pide que hagan algo con un juguete, como dejar caer un bloque en un cubo, cada vez que oigan un sonido.