Una fisura anal es la herida dolorosa en la pared del ano. El ano es la abertura a través de la cual salen las heces fecales del cuerpo. Los desgarres ocurren, generalmente, justo en el interior de la abertura.
Una hez grande, seca o dura puede desgarrar la cubierta del ano. Frecuentemente, la diarrea o la irritación del ano y recto pueden conllevar a un desgarramiento.
Un factor de riesgo es algo que incrementa la posibilidad de contraer una enfermedad o padecimiento.
- Estreñimiento
- Tensión al pasar una peristalsis
- Previa cirugía anal, la cual puede provocar cicatrices y disminuir la elasticidad del tejido
- Diarrea crónica
Los síntomas de una fisura anal son similares a los síntomas de otras afecciones más serias. Por lo tanto, debe acudir al médico si presenta estos síntomas. Los síntomas incluyen:
- Dolor durante y después de la peristalsis
- Sensación de ardor durante la peristalsis
- Sangrado durante la peristalsis
- Sangre color rojo brillante tanto en el papel sanitario como en la taza
- Comezón en el ano
- Una cantidad pequeña de mucosa en las heces fecales
El doctor le preguntará acerca de sus síntomas e historial médico, además, le practicará una exploración física. El área anal también será examinada, lo que involucra lo siguiente:
- El doctor le separará los glúteos, lo cual expondrá el ano lo suficiente como para que los desgarres sean visibles. Normalmente, el doctor podrá ver la fisura.
- Si las fisuras persisten por tres mese o más, se deben ver cambios adicionales. Estos cambios pueden incluir un tejido de granulación o "almorranas" o decoloración debido a costras alrededor de la fisura.
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Si el dolor lo permite, el doctor le practicará:
- Examen rectal digital - el doctor inserta un dedo lubricado dentro del ano y siente si hay abultamientos o anomalías.
- Anoscopía - se inserta un instrumento en el ano para permitir que el doctor examine el canal anal.
Nota: Normalmente, los pacientes no pueden tolerar los exámenes adicionales sin anestesia hasta después de que la fisura haya sanado.
Normalmente, las fisuras se ubican predeciblemente alrededor del ano. Si hay fisuras múltiples, o una fisura en un lugar inusual, el médico le puede ordenar pruebas adicionales para buscar si hay otras afecciones.
El tratamiento tiene el objetivo de sanar la herida y prevenir problemas futuros. Cerca de la mitad de las fisuras sanan por sí mismas o con el cuidado personal. Las fisuras que son son relativamente nuevas, son más fáciles de sanar que las que han persistido por más de tres meses.
Los tratamientos incluyen:
Para promover la curación:
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Para evitar las heces fecales duras y secas:
- Beber por lo menos ocho vasos de 8 onzas de agua al día.
- Comer más fibra; esforzarse por alcanzar de 20-35 gramos al día.
- Tomar suavizantes de heces fecales o laxantes, tal como se lo indique su médico.
- Ejercítese con regularidad
- Aplicar crema medicada o ungüento, tal como se lo indique su médico.
- Remojar el área anal en agua tibia por 10-20 minutos varias veces al día, especialmente después de la peristalsis. A esto se le llama baño de asiento. Ayuda a mitigar el dolor y mejorar la circulación sanguínea.
Puede necesitar cirugía para reparar la fisura si ésta no sana por sí misma o si las fisuras son recurrentes. Las costras o espasmos en el músculo de la esfinge, la que abre y cierra el ano, puede retardar la curación.
Existen varias opciones quirúrgicas. La cirugía más común es llamada esfinterectomía lateral interna. Durante este proceso, el médico le hará un pequeña incisión y dividirá algunas fibras del músculo del esfinge interno. Cortar el músculo, puede ayudar a la curación al prevenir los espasmos musculares anales que conllevan al desgarre al pasar una peristalsis.
La mayoría de las fisuras son provocadas por heces fecales duras y secas, asociadas con el estreñimiento. Para evitar el estreñimiento:
- Beber por lo menos ocho vasos de 8 onzas de agua al día.
- Hacer ejercicio todos los días.
- Comer alimentos altos en fibra, como las frutas, verduras, leguminosas y granos.
- Evitar la tensión durante la peristalsis.
Último revisado Marzo 2003 por Rhonda Kaufman, MD
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