La parálisis cerebral es un grupo de trastornos crónicos que daña el control del movimiento que aparece en los primeros años de vida y que generalmente no empeoran con el paso del tiempo. Estos trastornos son causados por un desarrollo defectuoso o por el daño en áreas motrices en el cerebro que interrumpe la habilidad del cerebro para controlar el movimiento y la postura.
La parálisis cerebral puede ser congénita o adquirirse después del nacimiento. Más del 80% de las personas con parálisis cerebral la desarrollaron ya sea antes de nacer o antes de que cumplieran el mes de edad. En muchas ocasiones, se desconoce la causa de la anormalidad cerebral.
Muchas de las causas de la parálisis cerebral que han sido identificadas a través de la investigación se pueden prevenir o tratar, incluyendo las lesiones de la cabeza, ictericia, incompatibilidad de Rh y rubeola (sarampión alemán).
Algunas personas con parálisis cerebral también son afectadas por otros trastornos médicos, como ataques o discapacidad mental, pero la parálisis cerebral no siempre ocasiona discapacidad profunda.
Aunque sus síntomas pueden cambiar con el paso del tiempo, la parálisis cerebral por definición no es progresiva. Si un paciente muestra incremento en la discapacidad, el problema puede ser algo más que parálisis cerebral.
Cada año, aproximadamente 5,000 bebes e infantes estadounidenses son diagnosticados con parálisis cerebral. La parálisis cerebral no es curable. Sin embargo, conseguir la terapia adecuada para su hijo puede hacer una gran diferencia en cuanto a la reducción del impacto de la condición a largo plazo.
El daño a las áreas del cerebro que dirigen el movimiento interfiere con la habilidad cerebral para controlar el movimiento y la postura. La parálisis cerebral se puede desarrollar antes, durante o después del nacimiento.
Las causas incluyen:
- El tejido cerebral puede no desarrollarse adecuadamente durante el embarazo. El feto en crecimiento puede experimentar una falta de oxígeno o de nutrientes.
- Un niño que padece de una lesión en la cabeza o de una infección cerebral.
- Los tipos de sangre de la madre y del bebé no son compatibles.
- La madre padece de rubéola mientras está embarazada.
- Que ocurra una apoplejía o sangrado en el cerebro del bebé durante el desarrollo o después del nacimiento.
- Que el bebé sea privado de oxígeno durante o después del nacimiento.
- Existen anormalidades en el cordón umbilical o en la placenta, o si la placenta se separa muy pronto de la pared del útero.
- El niño tiene meningitis, encefalitis, ataques o una lesión en la cabeza.
- Anormalidades genéticas/metabólicas
- Desconocidas
Un factor de riesgo es aquello que incrementa sus probabilidades de adquirir una enfermedad o condición.
Los factores de riesgo incluyen:
- Infección o problemas para coagular la sangre durante el embarazo
- Sangrado vaginal durante los últimos tres meses del embarazo
- Proteína en la orina de la madre embarazada
- Si la madre embarazada tiene una tiroides demasiado activa, ataques o retraso mental.
- Alumbramiento complicado o prematuro
- Nacimiento de glúteos
- Índice de Apgar bajo (un indicador de la condición del bebé justo después de nacer)
- Bajo peso al nacer
- Nacimiento prematuro
- Nacimientos múltiples, gemelos o trillizos.
- Cabeza pequeña
- Ataques
Los síntomas de la parálisis cerebral incluyen dificultad con las habilidades motrices finas (como el escribir o usar las tijeras), dificultad para mantener el equilibrio o para caminar, y movimientos involuntarios. Estos síntomas difieren de persona en persona y pueden cambiar con el paso del tiempo.
La parálisis cerebral primero aparece en niños de tres años de edad y más pequeños. Los síntomas varían dependiendo de qué áreas del cerebro han sido afectadas. Algunos niños pueden tener discapacidades severas. Aunque los síntomas pueden cambiar a medida que el niño crezca, no es probable que su condición empeore.
Los síntomas incluyen:
- Retraso para voltearse, sentarse, sonreír o caminar
- Problemas para escribir, cerrar un botón o con otras actividades motrices finas
- Dificultad para caminar o pararse
- Músculos rígidos, espásticos
- Debilidad muscular
- Mal equilibrio
- Problemas con el habla
- Temblores
- Movimientos corporales involuntarios
- Dificultades con succionar, deglutir.
- Babeo
Algunas personas con parálisis cerebral también sufren de otros desórdenes médicos, incluyendo:
- Ataques
- Retraso mental
- Discapacidad para aprender
- Problemas visuales o auditivos
- Insuficiencia para desarrollarse
- Habilidad reducida para sentir el dolor o para identificar artículos a través del tacto
- Problemas para controlar el intestino y la vejiga
- Problemas respiratorios
- Agrietamiento de la piel
Los doctores diagnostican la parálisis cerebral al someter a prueba las habilidades motrices y los reflejos, indagando en el historial médico y empleando una variedad de pruebas especializadas.
Las pruebas pueden incluir:
Electroencefalograma (EEG)
- una prueba que registra la actividad cerebral al medir las corrientes eléctricas a través del cerebro
Escáner CT
- un tipo de rayos X que utiliza una computadora para tomar imágenes de las estructuras internas del cuerpo
Ultrasonido
- una prueba que emplea ondas sonoras para tomar imágenes de las estructuras internas del cuerpo
Imagen de Resonancia Magnética
- una prueba que emplea ondas magnéticas para tomar imágenes de las estructuras internas del cuerpo
No existe tratamiento para curar la parálisis cerebral. El daño cerebral no puede corregirse. La terapia pretende ayudar al niño a alcanzar su potencial total. Los niños con PC crecen hasta la edad adulta y pueden ser capaces de trabajar y vivir de manera independiente.
Los medicamentos ayudan a controlar los espasmos musculares y los ataques. Aunque los relajantes musculares se han usado por mucho tiempo en un intento por aliviar la contracción involuntaria de los músculos, éxito reciente con bombas implantables que entregan el medicamento Baclofeno ha demostrado un avance significativo en el cuidado de las personas con parálisis cerebral. Existe, todavía, poca evidencia que apoye el uso de las bombas de Baclofeno para mejorar los resultados cuantificables como el de la calidad de vida.
Ciertas operaciones pueden mejorar la habilidad para sentarse, pararse y caminar. Las inyecciones de toxina botulina (quizás mejor definida como un medicamento, pero administrada de manera experta como un procedimiento terapéutico) ha probado mejorar temporalmente los espasmos. El que estas inyecciones posean un beneficio a largo plazo continúa sin comprobarse.
Los aparatos y tablillas ayudan a mantener los miembros alineados correctamente. Estos reducen las deformidades que pueden desarrollarse debido a la contracción de los músculos. Los aparatos colocados permiten una mejor postura. Los aparatos para caminar, especialmente los motorizados, y las sillas de ruedas facilitan el moverse.
Los programas diseñados para cubrir las necesidades especiales de un niño pueden mejorar las probabilidades de aprender. A algunos jóvenes les va bien en la escuela regular con servicios especiales. La capacitación vocacional puede ayudar a preparar a los adultos jóvenes para un trabajo.
Las terapias del lenguaje, física y ocupacional pueden mejorar la habilidad para hablar, moverse, caminar y realizar actividades de la vida diaria. La terapia física ayuda a fortalecer los músculos. Los jóvenes aprenden diferentes formas de completar tareas difíciles.
El apoyo profesional ayuda a un paciente y sus padres a lidiar con la parálisis cerebral. Los consejeros ayudan a los padres a aprender cómo modificar sus comportamientos. El cuidar de un niño con parálisis cerebral puede ser muy estresante. Algunas familias encuentran útiles los grupos de apoyo.
Muchas de las causas de la parálisis cerebral que han sido identificadas a través de la investigación se pueden prevenir o tratar:
- Antes de embarazarse, reciba una vacuna contra la rubéola.
- Busque atención prenatal temprana.
- Reciba examinación y tratamiento para problemas con el tipo sanguíneo si las pruebas revelan tipos sanguíneos incompatibles.
- No fume, consuma alcohol o use drogas durante el embarazo.
- Coloque al bebé en un asiento de seguridad para niños cuando esté en el auto.
- Insista en que su niño use un casco cuando ande en bicicleta.
- Busque ayuda si usted ha lastimado o quiere lastimar al niño.
- Prevenga el acceso a las sustancias tóxicas.
- Supervise cuidadosamente la hora del baño.
- Vacune a su hijo en el momento recomendado.
- Busque ayuda médica cuando el bebé se enferme.