El síndrome premenstrual (PMS) es un trastorno caracterizado por presentar síntomas físicos y emocionales. Afecta a las mujeres una o dos semanas antes de comenzar su ciclo menstrual.
Se desconoce la causa del PMS. Puede ser que una compleja combinación de factores ambientales, metabólicos y de comportamiento, producen una vulnerabilidad en los cambios hormonales asociados con la menstruación. Es probable que un químico del cerebro, el serotonin, también intervenga en los casos severos de PMS.
Un factor de riesgo es algo que incrementa la posibilidad de contraer una enfermedad o padecimiento.
- Edad: 25 a 40 años
- Dejar de tomar pastillas anticonceptivas
- Estrés mayor en su vida
- Depresión
El PMS se caracteriza por presentar síntomas físicos y emocionales que ocurren de una a dos semanas antes de la menstruación. Los síntomas, los cuales frecuentemente mejoran cuando empieza el sangrado, pueden ser extremadamente molestos e incluyen:
- Irritabilidad
- Cambios de humor
- Ansiedad
- Depresión
- Baja autoestima
- Dificultad para concentrarse
- Problemas al dormir
- Cambios en el apetito (antojos por cosas dulces y/o saladas, comer de más)
- Aumento de peso
- Fatiga
- Distensión
- Dolor de cabeza
- Inflamación y sensibilidad en los senos
- Palpitaciones
- Mareos
- Malestares gastrointestinales
- Dolor muscular difuso
Su médico le hará preguntas acerca de sus síntomas e historial médico y le practicará una exploración.
Se recomienda llevar un récord mensual de sus síntomas físicos y emocionales. Estos tienden a ocurrir de una a dos semanas antes de que se presente el periodo menstrual. El PMS puede ser diagnosticado cuando los síntomas ocurren al mismo tiempo que el ciclo menstrual.
Muchos tratamientos han sido empleados para aliviar los síntomas del PMS. Ningún tratamiento ha resultado ser efectivo constantemente para todos los síntomas o para todas las mujeres. El tratar uno o dos de los síntomas puede ayudar a aliviar el síndrome en su totalidad. Los tratamientos pueden incluir:
El stress puede controlarse cambiando su estilo de vida. Las técnicas de relajación, el respirar profundamente, los masajes, la música y baños de tina con agua caliente le pueden ayudar a reducir el stress.
Cambios en la dieta pueden ayudarle a aliviar el PMS. Estos incluyen la disminución en el consumo de sal, azúcar y cafeína (ésta se encuentra en el café, el té, los refrescos, el chocolate). Comer en pequeñas cantidades y de manera frecuente también puede ayudar.
Hay evidencia de que los siguientes suplementos vitamínicos y minerales pueden ayudarle a reducir los síntomas del PMS:
- Vitamina E (400 UI)
reduce la sensibilidad en los senos
- Calcio (1000 mg)
- disminuye la inflamación, la depresión y el dolor
- Magnesio (400 mg)
- disminuye el dolor, la retención de líquidos y mejora su humor
- Manganeso (6 mg)
Algunas investigaciones sugieren que las mujeres que practican alguna actividad moderada sufren menos de PMS en comparación con aquellas que llevan una vida sedentaria.
Los diuréticos pueden ayudarle a reducir la inflamación y la retención de líquidos. Los inhibidores de protaglandina, como Motrin,
pueden aliviar de manera efectiva los calambres, dolores de cabeza y dolores musculares.
El combinar los anticonceptivos orales (OCPs por sus siglas en inglés) puede mejorar los síntomas físicos asociados con el PMS. Puede ser necesario el probar diferentes marcas antes de encontrar la más conveniente. La progesterona sola puede ayudar a algunas mujeres.
Los antidepresivos, como el Zoloft y el Prozac, con frecuencia son efectivos para controlar la depresión asociada con el PMS.
La actividad sexual (incluyendo la masturbación) puede aliviar el dolor muscular y la lenta circulación. La actividad sexual moviliza la sangre y los fluidos de los órganos congestionados.
Las mujeres que padecen síntomas severos de PMS pueden beneficiarse con terapia de adaptación del comportamiento. La terapia puede ayudar a reducir las emociones negativas y aumentar la capacidad para resolver problemas en las relaciones. También puede ayudar a manejar los obstáculos y controlar las frustraciones y el malestar.
- Control de stress.
- Aliméntese con una dieta sana, con alto porcentaje de granos, frutas y vegetales y baja en grasas saturadas.
- Reduzca el consumo de azúcar refinada, sal y cafeína.
- Realice ejercicios aeróbicos regularmente.
Último revisado Diciembre 2003 por Joan Lingen, MD
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