Ataque isquémico transitorio (TIA) se refiere a la disfunción cerebral temporal que dura no más de 24 horas a causa de una escasez de sangre y oxígeno. Algunas veces se refiere como una "mini-apoplejía." El TIA es una condición seria que sirve como una advertencia para una
apoplejía
. Aproximadamente el 30% de los pacientes de apoplejía tuvieron un TIA en algún momento en el pasado.
Un TIA es el resultado de una obstrucción temporal del abastecimiento de sangre al cerebro. Por lo general se presenta una acumulación de placa en las arterias que van al cerebro (de manera más importante la arteria carótida en el frente del cuello) y el endurecimiento de las arterias.
Las razones de la obstrucción pueden incluir:
- Un coágulo sanguíneo o una pieza de placa (llamada émbolo) del interior de la pared de una arteria se desprende y bloquea el flujo de sangre a una porción del cerebro.
- Un coágulo sanguíneo se desplaza desde el corazón y se traslada al cerebro.
- Puede ocurrir presión arterial baja temporal en el cerebro a causa de arterias estrechas en el cuello.
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Trastornos sanguíneos y de coagulación sanguínea como:
- Anemia
(muy pocos glóbulos rojos)
- Policitemia (demasiados glóbulos rojos)
- Hiperviscocidad (espesor anormal de la sangre)
- Vasculitis o inflamación de los vasos sanguíneos
- Endocarditis
(infección del recubrimiento del corazón)
Un factor de riesgo es aquello que incrementa su probabilidad de contraer una enfermedad o condición.
Los factores de riesgo para TIA y apoplejía son similares:
- Historial familiar de apoplejía
- Edad: 45 años o más (el riesgo más alto es a los 60-80 años de edad); más común en hombres que en mujeres en grupos de menor edad
- Fibrilación atrial, un ritmo cardiaco irregular común.
- Fumar
- Presión arterial elevada
- Consumo excesivo de alcohol
- Colesterol elevado
- Obesidad
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Algunas condiciones médicas:
Los síntomas de TIA ocurren abruptamente y por lo general tardan menos de 10 minutos, pero pueden persistir hasta por 24 horas. Los efectos difieren dependiendo de la ubicación de la obstrucción. Los síntomas de TIA son similares a los de una apoplejía y requieren atención médica inmediata.
Los síntomas pueden incluir:
- Ceguera en un ojo, con frecuencia descrito como una persiana cayendo, y/u otros problemas visuales.
- Debilidad, adormecimiento, u hormigueo del rostro, brazo, pierna, o un costado del cuerpo (por lo general afecta un costado del cuerpo, pero hay excepciones).
- Dificultad para hablar o entender palabras
- Mareos, inestabilidad al caminar, o caerse.
- Dificultad con el equilibrio o coordinación
- Pérdida de la conciencia
- Náusea
- Vómito
- Confusión repentina o pérdida de la memoria
El médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará un examen físico, poniendo particular atención en su presión arterial y sistema nervioso. Un objetivo primario será determinar su riesgo de apoplejía.
Las pruebas pueden incluir:
Exámenes de Sangre
- como un conteo completo sanguíneo, azúcar sanguínea (glucosa), colesterol, y otros niveles de grasa, factores de coagulación, y una revisión de otros elementos en la sangre
Electrocardiograma
(EKG)
- para medir el ritmo cardiaco (el cual sería irregular, por ejemplo, en la fibrilación atrial) y revisar otras señales de enfermedades cardiacas
Ultrasonido Doppler
- una prueba que usa ondas sonoras para ayudar a determinar si hay un flujo comprometido de sangre en las arterias que abastecen al cerebro
Ecocardiograma
- otra prueba de ultrasonido para buscar coágulos sanguíneos y anormalidades en válvulas dentro del corazón
Tomografía Computarizada de la Cabeza
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un tipo de rayos X que usa una computadora para tomar imágenes de estructuras internas de la cabeza; en este caso para buscar evidencia de sangrado u otro daño al cerebro, pasado o presente.
Imagen de Resonancia Magnética de la Cabeza
- una prueba que usa poderosas radio ondas magnéticas para crear imágenes de estructuras internas de la cabeza; en este caso para buscar evidencia de sangrado u otro daño al cerebro, pasado o presente.
Angiografía de Resonancia Magnética (MRA)
- generalmente realizada antes de la cirugía de arteria carótida para determinar qué tanto se ha estrechado la arteria. Se puede inyectar gadolinium, un tipo de medio de contraste, dentro de su vena para esta prueba.
Arteriograma
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una prueba en la que se inyecta un medio de contraste dentro de arterias seleccionadas y se producen imágenes de rayos X para localizar con precisión la obstrucción y para determinar su extensión; como la MRA, esta prueba por lo general se realiza como preparación para cirugía en las arterias carótidas.
Electroencefalograma (EEG)
- una prueba que puede detectar la presencia de ataques al medir ondas cerebrales (sólo se usa si se sospecha de un ataque)
Un TIA lo pone en mayor riesgo de tener una apoplejía, y en realidad el riesgo es más alto en la primera semana después de su TIA. Por lo tanto, el tratamiento rápido tiene el objetivo de disminuir el riesgo de apoplejía a través de cambios en el estilo de vida, medicamentos, y cirugía. Si la causa de TIA es una condición tratable como fibrilación atrial, anemia severa, o vasculitis, se debe tratar oportunamente.
Los fumadores deben dejar de fumar. Los pacientes con diabetes,
hipertensión
, y/o colesterol elevado deben hacer el mayor esfuerzo para tratar efectivamente estas condiciones mediante ejercicio regular, cambios alimenticios apropiados, y otras intervenciones en el estilo de vida.
Además, frecuentemente los médicos prescriben medicamentos para el azúcar sanguínea, presión arterial, y para reducir el colesterol para tratar estos factores de riesgo. A la mayoría de pacientes les prescriben aspirina u otros medicamentos para reducir el riesgo de formación de coágulos, a menos que haya una razón para no prescribirlos. Todavía hay incertidumbre sobre si el uso de varios medicamentos juntos ofrece beneficios sobre la aspirina sola.
Si la arteria carótida del mismo lado que TIA está obstruida al 70% o más, los médicos podrían recomendar una endarterectomía de carótida, o procedimientos menos invasivos, para remover los depósitos de placa. Debido a que los procedimientos algunas veces pueden causar apoplejías, no se realizan rutinariamente si no hay síntomas y menos del 70% de obstrucción.
Las siguientes estrategias podrían ayudar a reducir la probabilidad de TIA y apoplejía:
- Haga ejercicio regularmente, con la aprobación de su médico.
- Consuma una dieta saludable, una que sea baja en grasa saturada y rica en granos enteros, frutas, y verduras.
- Mantenga un peso saludable.
- Si fuma, deje de hacerlo.
- Beba alcohol con moderación. El consumo moderado de alcohol es de no más de dos bebidas al día para los hombres y una bebida al día para mujeres.
- Controle la presión arterial, el colesterol elevado, y la diabetes con medicamentos según sea necesario.